Todo empezó cuando José María Riobóo,  presidente de Grupo Riobóo, uno de los constructores de confianza de la administración del López Obrador durante su mandato en la Ciudad de México, planteó su predilección por la construcción del NAIM en Santa Lucía durante un programa de televisión abierta en el que alegó, sin fundamentos aeronáuticos, que “los aviones no pueden chocar porque automáticamente se repelen”.

La declaración desató críticas en las filas de la oposición lopezobradorista, y devinó en que personajes oprobiosos de administraciones pasadas publicaran críticas y análisis en redes sociales, donde los usuarios les recordaron que es importante ser congruentes y especialmente autocríticos cuando se pretende juzgar a los demás.

Primero Cecilia Soto, diputada del PRD, publicó en Twitter una nota sobre un accidente aéreo que ocurrió en Canadá. Aprovechándose de la tragedia, lanzó una comentario contra lo expresado por Riobóo en el programa.

Los usuarios no se quedaron callados. De hecho, la respuesta con más reacciones definen con bastante certeza las intenciones de la diputada.

Sin embargo, el núcleo del conflicto se desarrolló en el Twitter del ex presidente Felipe Calderón, quien, buscando un tono cómico y elíptico, retuiteó la publicación con el siguiente comentario:

Aquí las respuestas más destacadas: