Caracterizado por un tono violento y conservador, el exmilitar de 63 años, Jair Bolsonaro, venció al progresista del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, con un 53.13% de los votos durante los comicios presidenciales de 2018.

De acuerdo con los analistas, ésta pudo ser la elección presidencial más tensa y complicada en Brasil. Además de un alud de noticias falsas que perseguían beneficiar a Bolsonaro en internet, el nuevo presidente electo mantuvo una serie de actitudes antodemocráticas a lo largo de su campaña, amén que ha tomado las problemáticas más serias de Brasil (como la violencia y el narcotráfico) para señalar que tras su victoria “hará una limpieza” a toda costa. Asimismo, ha lanzado otras tantas amenazas y diatribas, similares a las que utilizó Donald Trump durante su campaña presidencial en 2016 para cooptar el voto religioso y ultraconservador.

Entre otras declaraciones, Bolsonaro ha alabado la dictadura de 1964-1985, sobre la cual dijo que su error fue “torturar y no matar”;  aseguró que los homosexuales son homosexuales por las drogas y algunos por «defecto de fábrica»; dijo: “Tengo cinco hijos: fueron cuatro hombres, ahí en el quinto me dio una debilidad y vino una mujer»;  y también: «No corro el riesgo de que uno de mis hijos se enamore de una mujer negra porque fueron muy bien educados».

Racista, misógino y homófobo, Bolsonaro dijo tras su victoria en un mensaje publicado en sus redes sociales, donde ostenta ocho millones de seguidores: “Todos juntos vamos a cambiar el destino de Brasil. No podemos seguir coqueteando con el socialismo, con el comunismo, el populismo o el extremismo de izquierda”.

Por otra parte, el candidato progresista, Fernando Haddad, no ha felicitado a Bolsonaro, y lanzó un mensaje en su página oficial: “Hay muchas personas con miedo y angustiadas en los últimos días. No tenemos miedo. Estamos aquí con las manos unidas y con coraje”.