Publicado originalmente en Prensa Latina.
Un alerta sobre los peligros que para la sociedad representa hoy la naturalización de los valores de la extrema derecha, defendidos por el candidato presidencial Jair Bolsonaro, lanzó la Asociación Brasileña de Juristas por la Democracia (ABJD).

Entre los proyectos de candidatura para las elecciones generales de octubre próximo, uno se revela explícitamente antidemocrático y hostil a los derechos humanos, el de la coalición «Brasil encima de todo, Dios encima de todos», que encabeza Bolsonaro, precisó la organización en un manifiesto difundido la víspera.

El texto, respaldado por especialistas de los mejores centros de investigación en Derecho del país, reconocidas universidades y asociaciones defensoras de los derechos humanos, subraya que aún convaleciente del ataque sufrido durante un acto de campaña, Bolsonaro sigue incitando a la violencia inspirada en valores fascistas.

Además de defender posiciones y proyectos de ley abiertamente racistas, misóginos, homofóbicos y sexistas – frontalmente inconstitucionales – el candidato adopta un comportamiento criminal cuando se expresa a favor de los asesinatos y ejecuciones ocurridos durante la dictadura civil-militar y elogia torturadores y violadores, subraya.

El manifiesto de los juristas contra el fascismo deplora asimismo el hecho que el ex capitán del Ejército incite a la violencia física contra adversarios políticos e ideológicos; estímulo -apunta- que ya produjo víctimas de crímenes de odio contra homosexuales, mujeres, negros, migrantes y militantes identificados con la izquierda.

La sociedad brasileña, advierte más adelante, enfrenta el peligro de la naturalización de valores de extrema derecha y protofascistas asumidos por esa coalición que disputa las elecciones en nombre del ‘orden’, como un camino velado para la violencia, la censura y la instauración de un gobierno autoritario y antipopular.

Por su parte, y en un artículo publicado ayer, la profesora jubilada de Ciencias Políticas de la Universidad de Sao Paulo Maria Herminia Tavares de Almeida advirtió también que la democracia en Brasil corre riesgos y que esa amenaza proviene de la extrema derecha.

La catedrática rechazó la idea que se intenta implantar en el electorado, y que enarbola en su campaña el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) Geraldo Alckmin, de que la disputa por el Palacio de Planalto se dará entre fuerzas políticas extremistas, sin compromiso con las instituciones y valores democráticos.

A su juicio, la interpretación de que el segundo turno se dará entre dos formas de populismo y que Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), y Bolsonaro serían igualmente nefastos para la estabilidad y la permanencia de la democracia ‘no se sustenta a la luz de la experiencia de los últimos 30 años’.

Es imposible ignorar el inmenso y exitoso esfuerzo de inclusión promovido por los gobiernos petistas, que transformó el paisaje social brasileño y trajo logros que llegaron para quedarse, a pesar de la profunda crisis económica, sostuvo.

Recordó además que desde su fundación el PT apostó todo en la disputa por el poder a través de la vía electoral; fue derrotado en 1989, 1994 y 1998 y aceptó los resultados sin contestarlos, y al ascender al Palacio de Planalto consolidó un liderazgo moderado de centro-izquierda y gobernó rigurosamente dentro de las reglas democráticas.