cablecom logoEl mismo día que entró en vigor la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión en México, Grupo Televisa, de Emilio Azcárraga Jean, anunció el cierre de una operación que inició en agosto de 2013: la adquisición al 100 por ciento de la empresa de televisión por cable, Cablecom.

La adquisición de Cablecom no fue una operación más en la lista de empresas de televisión restringida que Televisa ha adquirido desde 2007 a la fecha para tener el dominio del mercado del triple play (video, telefonía e internet). Constituye la confirmación de un plan y de una estrategia para consolidar su dominio en el mercado audiovisual mexicano y cerrarle las puertas a su competidor América Móvil, de Carlos Slim.

La historia de Cablecom tiene tintes de telenovela o teleserie de los grandes negocios de telecomunicaciones. Se trata de la cuarta empresa en importancia en la televisión restringida, con el 6.2 por ciento del mercado (Televisa ya tenía el 56.2 por ciento; Megacable el 13.5 por ciento y MVS el 14.8 por ciento, pero en televisión vía satélite) y presencia en 16 entidades del país.

Cablecom fue fundada en los años sesenta por la familia Tinajero, originarios de Piedras Negras, Coahuila. Ernesto Tinajero Flores, su presidente, encabezó la expansión en los últimos diez años. Fue fundador, junto con otro grupo de cableros, de PCTV, empresa encargada de adquirir contenidos que ya prácticamente tiene el dominio de Grupo Televisa, al igual que la cámara del sector, la Canitec.

Cablecom adquirió importancia en 2007 cuando compró por 35 millones de dólares la empresa MetroRed, un “carrier de carriers” de 450 kilómetros de fibra óptica. Esto le permitió expandirse en el mercado del centro del país para ofrecer servicios de triple play. Entró al Estado de México, a Puebla, Tlaxcala e Hidalgo.

Cablecom ya tenía presencia en Coahuila, Campeche, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Querétaro y Tamaulipas, siempre con un operador cablero en expansión.

Desde 2009 surgieron las versiones de que Grupo Televisa quería adquirir Cablecom. La empresa de Azcárraga Jean no tuvo mayor problema para adquirir antes TVI (del Grupo Milenio) que se convirtió en Cablevisión del Norte y Cablemás, que se sumaron a Cablevisión, la empresa ancla del imperio televisivo. Con éstas y otras compañías más pequeñas, Televisa ya tenía el dominio del 56.2 por ciento del mercado.

Un conocido adversario de Grupo Televisa en el mundo financiero y de las “compras hostiles” prendió los focos rojos en el equipo de Azcárraga Jean. El regiomontano David Martínez, propietario de Fintech Advisory, adquirió en mayo de 2013 el 95 por ciento de Tenedora Ares, poseedora del 51 por ciento de Cablecom, con opción de compra del 51 por ciento del resto de la empresa.

Los intentos por cerrarle el paso a Martínez en el mercado audiovisual mexicano han sido persistentes en Grupo Televisa. Le temen más a él que a Carlos Slim, el magnate de la telefonía. David Martínez y Fintech ya habían incursionado en este mercado en 2005, cuando adquirió una parte de CableVisión, de Argentina, la mayor de este país. Martínez compró también parte de la deuda de esta nación sudamericana a través de sus fondos de inversión.

Las negociaciones entre Televisa y Fintech iniciaron en ese momento. Era el mismo año de la aprobación de la reforma constitucional en telecomunicaciones. La apertura a la competencia y la “democratización de los medios” fue una de las promesas del gobierno de Peña Nieto.

En agosto de 2013, Televisa anunció ante la Bolsa Mexicana de Valores una inversión de 546 millones de dólares (7 mil millones de pesos) para adquirir el control de Tenedora Ares. Quedó pendiente la autorización del futuro Instituto Federal de Telecomunicaciones, en tanto se formaba el nuevo órgano regulador y se conocía la ley reglamentaria de la reforma constitucional.

En marzo de 2014, mientras Enrique Peña Nieto daba a conocer su iniciativa de ley de telecomunicaciones, Televisa exigió que no se le impidiera la adquisición de Cablecom. Por esta razón, en los artículos 264 y 276 de la iniciativa original, se le permitía al “agente económico preponderante” en radiodifusión (léase Televisa) continuar con más adquisiciones, aunque ya tuviera más del 50 por ciento del mercado de televisión de paga.
Por esta razón, el senador panista Javier Corral advirtió y denunció que se trataba de la “cláusula Cablecom” que formaba parte de un “arcón de regalos” a Grupo Televisa.

En las negociaciones con los partidos, los cabilderos de Grupo Televisa expandieron los favores de la “cláusula Cablecom” en un artículo 9 transitorio de la misma ley. Gracias a él, la empresa de Azcárraga Jean no tendrá que informarle a IFT ni esperar su autorización para seguir adquiriendo empresas de telecomunicaciones, como son las compañías de televisión de cable.

Con la compra el pasado 13 de agosto del 100 por ciento de Cablecom, Grupo Televisa engulle a la cuarta compañía de televisión por cable y se vuelve en un monopolio claramente en el mercado audiovisual: domina la televisión abierta (70 por ciento) y la televisión de paga (62 por ciento), según las cifras aportadas por Mediatelecom, el IFT y las consultoras como Signals Telecom.

En Cablecom se esperan despidos. La llegada de Televisa, anunciada desde el año pasado, no ha sido positiva.

Desde hace 6 meses, el área financiera de Cablecom está en el Distrito Federal. Y se contrató a una empresa outsourcing, Grupo Cable Asesores. A él pertenece toda el área de ventas y administrativa de la empresa. Se esperan recortes de personal, según fuentes internas.