“La casta divina” de la burocracia

-¿Estás rompiendo con un sistemas de castas?

-Es una casta divina. Se le ha divinizado. No la puedes tocar. No la puedes alterar porque reacciona. Tienen espíritu de cuerpo. Se generó toda una identidad y un espíritu de cuerpo. Toda esta casta es la que tiene los seguros de gastos médicos privados. Obviamente las aseguradoras algo se sentirán identificadas. Estamos hablando de 5 mil millones de pesos. Esto es sólo en el aparato federal.

-¿Existe esta casta también en el Poder Judicial?

-Debemos escuchar a los ministros y debe haber transformación y lo deseable es que este proceso sea impulsado en cada uno de los ámbitos. Un ejemplo, es el propio Poder Legislativo que comenzó a aplicar sus planes de austeridad. Aquí nosotros el plan del Senado.

“Aquí eliminamos un bono de bienvenida de casi 400 mil pesos, por senador. Se les daba eso nada más por llegar.  Eliminamos el complemento de aguinaldo. El aguinaldo aquí era de 80 días de sueldo, no de 40. Eliminamos los estímulos por evaluación que son bonos. Se les daba a cada legislador después de aprobada cada reforma estructural”.

“Eliminamos los vehículos asignados a los senadores o a los altos mandos. Se quitó la peluquería y el salón de belleza para los senadores. Se bajó el 30 por ciento de los salarios de los altos mandos de la administración. Disminuyó en un 50 por ciento los recursos de las bancadas. Disminuyeron las comisiones de 64 a 34.

-¿Era tan escandaloso el dispendio aquí como en la Cámara de Diputados?

-Me tocó a mí en Cámara de Diputados, cuando llegué en el 2000, un proceso de ajuste interesante que ocurrió en el 97-2000, se crea el servicio de carrera, se contiene el aumento del presupuesto en general. Me tocó enfrentar una rebelión de diputados que querían un bono de 1 millón de pesos de todos los partidos. El argumento es que era un bono de marcha, como una liquidación.

“Ya en el 2012, cada vez que aprobaban una reforma estructural habían bonos de desempeño para cada diputado. En esa época comenzaron a proliferar los “moches”, los bonos, a lo largo de estas dos últimas legislaturas.

-¿Qué debe hacer el Poder Judicial en esta materia?

-El propio Poder Legislativo, de manera autónoma, pudo tomar sus decisiones. Yo esperaría que fuera así en el Poder Judicial. Yo esperaría y tengo esperanza de que en cada órgano, más allá de las legislaciones, vayan tomando sus propias decisiones.

“En Yucatán, por ejemplo, el gobierno está tomando medidas de austeridad. El propio Consejo General del INE que hablan de medidas de austeridad. Hay ministros. Esa reflexión debería proliferar. Esa autoimposición de límites es muy sano.

“Dicen Valadés y otros críticos que con este esquema de salarios, la gente preparada ya no estará en el Estado. Pero hay mucha gente muy preparada, con sueldos mucho más bajos de los 108 mil pesos que se han establecido como tope.

“Si le bajas sus 200 mil y sólo les dan ‘unos miserables 108 mil pesos’ para muchos es un techo altísimo. Hay gente que está en instituciones, con mucha preparación que sólo ganan 30 mil pesos”.

-Cuando escuchas esta argumentación, ¿cómo la consideras?.

-Es la expresión de una resistencia, que se ha manifestado a través de distintos voceros.

-No sólo hay reacciones de la alta burocracia, sino del sector financiero que no quiere ser regulado con la iniciativa de ley sobre las altas comisiones bancarias. ¿Lo atribuyes a esta resistencia?

-No es igual. En el mundo del Estado es más sencillo tomar decisiones sobre la base de reglas republicanas y de servicio público,, pero en el mundo privado no puedes hablar de ese lenguaje. Aunque sean concesiones del ámbito público a negocios privados, en buena medida, son motivados en la lógica de la búsqueda de ganancia.

-¿La despenalización de la mariguana donde la incluirías?

-La motivación fuerte es que la legalización contribuiría a disminuir la violencia. Tampoco es un tema mecánico y amerita un debate. Sí causa controversia. Hay argumentos de la contraparte que hay que escuchar: se va a disparar el consumo, hay que ver qué ha sucedido en las sociedades donde se ha dado la despenalización. En efecto, hay que ver lo que ha sucedido en Canadá, en varios estados de Estados Unidos y en Uruguay. La idea fundamental es la paz.

-También está apareciendo una especie de derecha moderna, que se corrió al centro. La reforma de Germán Martínez sobre el tema de los derechos sociales de las parejas del mismo sexo en el IMSS y el ISSSTE es un ejemplo reciente. ¿Estás viendo que no sólo Morena domina la agenda legislativa sino una derecha que se está queriendo modernizar?

-No creo que surgió una derecha moderna. Creo que hay temas que generaron hegemonía abajo. Hay una victoria cultural de ciertos temas. Se movieron más rápido que las élites los procesos de transformación cultural. Creo que más bien que hay temas que son una victoria cultural, no todos en estos temas. Uno de los más consolidados es el de la diversidad sexual.

“El cambio político trae otros cambios. Los que no se atrevían a decir ciertas élites políticas, hoy sí, por el cambio político. Es un liberador y quienes ya venían en la ruta de admitir que venían estos procesos.

“Ve esta reforma a la ley del Seguro Social o del ISSSTE. Tiene un altísimo valor simbólico. Son dos cosas que cambian: que la pareja es hombre y mujer y la otra, no tan visible en la receptividad de la reforma, está cambiando la idea de que el trabajador es el hombre y que la esposa es la mujer. Es el viejo lenguaje de la seguridad social. Eso también se cambió. Todo eso que en su momento era muy avanzado”.