La policía de la generalidad en España, conocida como los Mossos d’Esquadra, detuvo en su domicilio a un tirador que planeaba asesinar a Pedro Sánchez como venganza por la exhumación de los restos de Franco.

A los 63 años, Manuel Murillo Sánchez tenía el plan de atentar contra el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, después de resentirse por la orden de exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. De acuerdo con El Confidencial, Murillo aseguraba que estaba dispuesto a “sacrificarse por España”.

Los Mossos declararon que Murillo Sánchez, con nacionalidad española, no tenía ningún antecedente penal. Se le localizó en su domicilio, vecino de la localidad Terrasa, y fue detenido por el presunto delito de proposición de homicidio con el agravante a una autoridad, Pedro Sánchez.

De acuerdo con información de El Confidencial, Murillo Sánchez tenía toda la voluntad, compromiso y un claro convencimiento de poder llevar a cabo la agresión. Sin embargo, no contaba con la logística para poder ejecutar su plan.

Al ser detenido en su casa, se encontraron 16 armas y manifestó que estaba dispuesto a “sacrificarse por España” y que en todo caso no tenía ningún inconveniente o miedo de sufrir las consecuencias.

La policía española, también aseguró que no podían vincularlo a ningún grupo concreto de extrema derecha.

Según información de Público, Murillo era vigilante de seguridad privada con licencia de armas, y tras notificarse que retirarían del Valle de los Caídos los restos de Francisco Franco, a quien admiraba, comenzó a buscar cómplices para ejecutar su plan.

No hay registros de que haya sido miembro o haya participado en actos violentos. Sin embargo, sí acostumbraba a estar en lugares ultraderechistas, pero por su nulo expediente penal nadie sospechaba de él.

En su intento por querer vengarse por los restos de Franco y en su búsqueda de más aliados que lo ayudaran a cumplir la venganza, Murillo inició un grupo de WhatsApp en el que la información de su plan se fugó y una integrante del chat alarmó a las autoridades.

Las autoridades correspondientes reaccionaron ante el llamado de la amenaza contra el presidente de España, y no tardaron en localizar su paradero. Al irrumpir en su domicilio, encontraron armamento fuera de la ley.

Inmediatamente se avisó a la Seguridad de la Moncloa, esto sucedió el 19 de septiembre. No obstante, en el momento se pidió discreción ante el evento. Igualmente, participaron en el caso el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil.

El día de la detención de Murillo, se pasó del Juzgado de Guardia al de Instrucción Núm 3. Esto se definió porque la Audiencia Nacional rechazó el caso al considerarlo que no se trataba de una amenaza terrorista.

Actualmente se encuentra en prisión en el Centro Penitenciario Brians-2, en Sant Esteve Sesrovires, cerca de Martorell.