Ya van cerca de 300 libros acerca del movimiento estudiantil de 1968. Desde el muy certero e imprescindible de Ramón Ramírez Gómez acerca de esa rebelión de julio a diciembre de aquel año, hasta el muy documentado, luego de hacer varios programa radiofónicos con los participantes de esa gesta, de Raúl Jardón: El fuego de la esperanza. Hasta los muy sesgados como: Trampa en Tlatelolco o Regina de Antonio Velasco Piña.

También hay un libro prohibido recientemente: Asalto al cielo. Lo que no se ha dicho del 68, el cual inexplicablemente editó la BUAP y su rector Alfonso Esparza Ortiz —que hace la presentación de la obra— lo tiene embodegado. El muy profundo de 68 y la CIA del investigador Sergio Aguayo. Próximamente habrá nuevas investigaciones, acerca del papel real y abierto que llevaron a cabo intelectuales y otros personajes, de Jacinto Rodríguez Munguía.

Lo que muestra la importancia de esa gran rebelión que tiene amplia tela de dónde cortar, y no es algo que se haya extinguido como dicen ciertos resentidos.

También hemos visto algunas filmaciones muy importantes, como la de Marisa Sistach y José Buil: ¿Y sí platicamos de agosto? La antes censurada de Carlos Bolado. Y sabemos que el incansable Carlos Mendoza prepara documental nuevo.

Hace poco se estrenó Un extraño enemigo, producto de Televisa donde nos quieren engañar que el 68 se dio por una riña por la presidencia de la República entre Alfonso Corona del Rosal y Luis Echeverría, ganada por éste debido al apoyo de Fernando Gutiérrez Barrios. Algo planteado hace decenios por fuerzas oficiales, lo cual ha sido desechado por muchos analistas.

De todo hay. Cuidado con los charlatanes.

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