En la imposible operación mediática para “restaurar” la imagen de Angélica Rivera, la esposa del presidente saliente Enrique Peña Nieto, el pasado jueves 20 de septiembre, la Secretaría de Cultura juntó a Los Gaviotos en un evento para galardonar a los creadores mexicanos que por su aportación artística enriquecen la cinematografía nacional.

Al mismo tiempo, la hija del primer mandatario, Paulina Peña apareció en portada de la revista Hola! para afirmar que “lo más difícil de estos años ha sido ser una persona pública. Yo soy una persona normal que estudia, que trabaja, que le gusta ayudar a los demás».

La entrega de los premios y el elogioso discurso del nonagenario actor Ignacio López Tarso, quien defendió las “reformas estructurales” de Peña Nieto, pasaron a segundo plano ante las palabras de Angélica Rivera quien  tomó el micrófono y nos anunció a todos los mexicanos que su esposo “ama tanto el arte que te casaste con una actriz”.

Como si no supiéramos hasta el hartazgo que la unión entre Peña Nieto y Rivera fue un acuerdo mercantil entre publicistas, Televisa y el entonces gobernador del Estado de México, Rivera afirmó:

“Siempre tuve el deseo que se reconociera el trabajo de los actores y de los creadores de la cinematografía. Con este premio se está dejando un legado muy importante a las grandes trayectorias”.

“Gracias amor por toda tu ayuda y  por tu gran sensibilidad para apoyar el arte y el talento que ha dado México y que nos ha hecho sentir tan orgullosos… te casaste con una actriz”, afirmó en medio de risas forzadas y congeladas.

Para nadie es un secreto que fue durante el sexenio de Peña Nieto cuando se concretaron los recortes más fuertes para el arte, la cinematografía, la creatividad. Mientras a las grandes televisoras les destinó en 5 años más de 5 mil millones de pesos en publicidad, al teatro no le destino ni el 1 por ciento de esta cantidad.

“Te agradezco que hoy nuestros actores de México tengan Seguro Popular”, remató Rivera, quien no ha ocultado su distanciamiento ante el primer mandatario, sobre todo, a raíz del escándalo de La Casa Blanca que le costó a ella toda su popularidad.