“Se va a cancelar la actual reforma educativa y se hará otra que tomará en cuenta a maestros y padres de familia”, sentenció el presidente electo Andrés Manuel López Obrador en la conferencia conjunta con el presidente saliente Enrique Peña Nieto, y afirmó que la profesora Elba Esther Gordillo no colaborará en su gobierno y realizó un compromiso público a favor de la democratización del sindicalismo magisterial.

La reforma educativa se convirtió en el diferendo principal, además de la polémica por el Nuevo Aeropuerto, entre López Obrador y Peña Nieto, ya que el mismo día del inicio formal del proceso de transición entre un gobierno y otro, la profesora Gordillo reapareció públicamente.

Tan importante fueron los dos eventos que el hashtag #ElbaEstherGordillo se convirtió en trending topic, con 14 mil retuits, mientras que el hashtag #ReformaEducativa registró 12 mil poco después del encuentro entre Peña Nieto y López Obrador.

“Aquí tienen la imagen que ha predominado durante más de cinco años con respecto a mi persona. Y es producto de una persecución política, de acoso y de injusticia. Es el producto de un expediente basado en mentiras y acusaciones falsas para hacerme pasar por culpable”, afirmó Gordillo, en tono grave, luciendo su retórica sindical.

“Soy inocente y muestro a ustedes lo que justifica justicialmente el acuerdo”, indicó Elba Esther mostrando la sentencia que la liberó definitivamente de los tres cargos por los que la Procuraduría General de la República la encarceló desde febrero de 2013, en el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, su ex aliado político.

“Recuperé la libertad y la reforma educativa se ha derrumbado”, exclamó Gordillo levantando los brazos en una arenga que no aceptó preguntas de los reporteros asistentes.

Cuatro horas después, en la conferencia de prensa conjunta entre López Obrador y Peña Nieto, este último se lavó las manos sobre el fracaso en el caso de Elba Esther Gordillo y afirmó que la declaración de lideresa magisterial “no reviste de mayor trascendencia”.

Sin embargo, ante la insistencia de las preguntas de los reporteros, Peña Nieto calificó como “inadmisible e inaceptable” afirmar que la detención de Gordillo “sea resultado de una persecución política”. Insistió en que el proceso contra la profesora “no fue una orden del Ejecutivo” sino que le correspondió a la PGR y al Poder Judicial.
López Obrador no se opinó sobre la afirmación de Gordillo de que fue una “presa política”, pero aprovechó el foro para abundar sobre su futuro modelo de reforma educativa, que derogará la aprobada en el sexenio peñista.

“Tenemos que convencer, no vencer e incorporar a los maestros”, sentenció López Obrador sobre la reforma educativa, con Peña Nieto a su lado, con el rostro adusto, en una de las pocas ruedas de prensa que ha aceptado el mandatario saliente.

“Ninguna reforma educativa se puede hacer sin los maestros. Vamos a construir un consenso con maestros y padres”, insistió.

López Obrador afirmó que “en tiempo y forma” van a enviar las iniciativas de ley correspondientes “para cancelar la reforma educativa, un plan distinto, ajustarlo a las nuevas circunstancias”.

Negó que Gordillo fuera a trabajar en su equipo de gobierno y, citando a Benito Juárez, López Obrador indicó que en su gobierno “nadie va a estar al margen de la ley y nada se hará por encima de la ley”.