Publicamos en una nota anterior que el gigante de internet, Google, aprobó con el gobierno chino la creación de un motor de búsqueda censurado denominado “Dragonfly”, el cual filtraría de forma automática sitios web y términos de búsqueda bloqueados según las normativas del gobierno. 

Entre otros temas, el buscador bloqueará información sobre opositores políticos, la libertad de expresión, el sexo,  los estudios académicos, sitios web que hablen sobre la masacre de la Plaza Tiananmen en 1989, y referencias al «anticomunismo» y los «disidentes»; también las menciones de libros que retratan negativamente a gobiernos autoritarios, como 1984 de George Orwell, y sitios de redes sociales occidentales como Instagram, Facebook y Twitter, así como organizaciones de noticias estadounidenses como The New York Times y The Wall Street Journal.

Tras conocer la noticia, más de 1400 empleados de la plataforma repudiaron el posible acuerdo, y firmaron una carta en la que demandaron “más transparencia, un asiento en la mesa de toma de decisiones, y el compromiso de aclarar y abrir el proceso». “Los empleados de Google necesitamos saber qué estamos construyendo”, reza la misiva.

Asimismo, señalaron que los pedidos de censura “generan problemas morales y éticos urgentes” y que ellos no cuenta con la información necesaria para “tomar decisiones éticamente informadas sobre nuestro trabajo, nuevos proyectos y nuestro empleo”.

Por otra parte, Reporteros Sin Fronteras (RSF) instó a Google “no ceder a las demandas del gobierno al acceder a lanzar una versión censurada de su buscador porque significaría un serio golpe a la libertad de información”. “Con el pretexto de defender la soberanía nacional, el gobierno del presidente Xi Jinping está ejerciendo una gran presión para imponer su modelo de censura y vigilancia en el mundo”, aseguró el responsable de RSF para el Este de Asia, Cédric Alviani.

A su vez, el “Comité de Protección del Periodismo” (CPJ, por sus siglas en inglés), planteó que “no sólo la compañía estaría ayudando directamente al gobierno a censurar noticias domésticamente», sino que “también estaría enviando el mensaje a otras compañías y otros países, que cambiar los principios de libertad de expresión por acceso a mercados lucrativos es aceptable”.

De acuerdo con The New York Times, el Jefe de Periodismo y Tecnología de Google, Elodie Vialle, planteó que “si se confirma, este proyecto proveerá a Beijing con una forma adicional de presionar y sobornar a Google, y ayudaría a normalizar el modelo represivo de China al legitimar sus demandas draconianas”.

“Google es un gatekeeper (especialista de información) de Internet para la gran mayoría del mundo. Es el portal a través del cual muchos acceden a Internet y a través del cual Google mismo continúa recolectando información de los usuarios a través de una variedad de plataformas. Con tal responsabilidad, todos -dentro y fuera de Google- necesitamos permanecer atentos y continuar haciendo que el gigante rinda cuentas”, señala el comunicado firmado por los empleados. “Evitar la supervesión interna y las críticas no evitará las consecuencias negativas que vendrán de lanzar un servicio cómplice, o las consecuencias dañinas para los usuarios chinos cuando los compromisos asumidos por Google sean usados en su contra. Es mejor tener este debate ahora, en público, que levantar las piezas cuando el daño esté hecho”, concluyeron

De aprobarse, cuando una persona realice una búsqueda los sitios web prohibidos se eliminarán de la primera página de resultados y se mostrará una exención de responsabilidad que indica que «algunos resultados pueden haber sido eliminados debido a requisitos legales». Algunos sitios web que están sujetos a la censura incluyen los de la emisora ​​de noticias británica BBC y la enciclopedia en línea Wikipedia.