Tras casi trece años del secuestro y tortura de la periodista Lydia Cacho, autora del libro Los Demonios del Edén, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas recomendó una investigación “imparcial, pronta y exhaustiva” sobre los atropellos cometidos contra la reportera y activista que denunció la red de pederastia.

El comité también sugirió al Estado mexicano que se juzgue y  castigue a los responsables de estas violaciones, se otorgue una “compensación adecuada” a la periodista y se adopten medidas necesarias para que, en el futuro, los reporteros y defensores de derechos humanos puedan ejercer su derecho a la libertad de expresión.

El Comité también pidió la derogación en todo el país de los delitos llamados contra el honor, como son la “difamación” y “calumnias”, que aún existen en 8 entidades del país, y que se utilizan como instrumento de coerción para inhibir la libertad de expresión.

La resolución, emitida el 31 de julio, se dio a conocer este 2 de agosto, con la presencia de Lydia Cacho, del representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jan Jarab, de directivos de Artículo 19, Ana Ruelas y Leopoldo Maldonado, y del editor de Grijalbo de Los Demonios Del Edén, Ariel Rosales.

La obra, que denunció a varios políticos, como el gobernador saliente de Veracruz, Miguel Angel Yunes, y a empresarios como el textilero Kamel Nacif, provocó una persecución contra Cacho. En diciembre de 2005, la periodista fue secuestrada en Quintana Roo, torturada y trasladada a Puebla, bajo el mando del entonces gobernador priista Mario Marín.

“Somos sobrevivientes de una tragedia nacional”, afirmó Lydia Cacho. Fui torturada y perseguida por la policía, por gobernadores, por senadores y gente protegida por la presidencia de la República, por proteger los derechos fundamentales de la niñez, de hombres y mujeres”, denunció la autora.

A trece años del caso, sólo un agente policiaco que participó en el secuestro y tortura de Lydia Cacho ha sido sentenciado, mientras que, incluso, uno de ellos trabaja todavía para la policía de Puebla.