Parece que Miguel Ángel Mancera, recién coronado como jefe de la bancada del PRD sin que se haya afiliado a dicho partido y cuyo escaño logró con las siglas del PAN (sic que se ufana: la contradicción es mi ley), únicamente tendrá una bancada de cinco personas, ya que Xóchitl Gálvez y Minerva Hernández se irán con el PAN, en tanto Emilio Álvarez Icaza optará por el Movimiento Ciudadano. Un retrato preciso de lo que cosechó este sujeto que no entendió que su ascenso se lo debió a otros: Marcelo Ebrard y López Obrador.

Jesús Zambrano, uno de los famosos Chuchos, que hicieron de las suyas en el PRD, está con el Jesús en la boca porque no logra grillar ni convencer a las autoridades electorales que le den una posición en el legislativo ubicado en Reforma. En su desesperación escribe (es una ilusión) que el movimiento estudiantil popular de 1968 (evocación de Ramón Ramírez) no fue el inicio para que Andrés Manuel ganará la presidencia de la República, algo ciertamente discutible, aunque la batalla por las libertades democráticas y en contra del autoritarismo del PRI se expresó ampliamente en aquellas jornadas. Pero Jesús asegura que López Obrador “desprecia la sociedad civil” (El Universal, 16 de agosto). Lo cual muestra que este sujeto no únicamente extravió toda proporción política sino es digno de un estudio psiquiátrico.

Por su parte, la Ombudsperson de la capital, Nashieli Ramírez, ha mandado un exhorto a Jesús Collins, el jefe policiaco actual para que no lleve a cabo operativos en donde transgreda los derechos humanos. El autoritario individuo que se ha enriquecido al máximo, ignoró el reclamo y dice que seguirá adelante en sus arbitrarias tareas. Por su parte, el impuesto como presidente del PRD, Manuel Granados, aplaude todo, no obstante que la función política a la que asiste sea trágica o cómica.

Cuarteto de perredistas que muestran, claramente, una organización en liquidación. Triste final.

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