Soy profesor de la licenciatura en Comunicación y Periodismo de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, de la UNAM, y una de las asignaturas que imparto es Epistemología de la Comunicación. Dicha materia pertenece al bloque de primer semestre, por lo que uno de mis retos es demostrar a los alumnos de nuevo ingreso cuál es el origen del conocimiento en el Siglo XXI.

Uno de los ejercicios que deben realizar es generar una especie de fake news y lograr que ésta se haga viral en las redes sociales, específicamente en Facebook. Lo que algunos de mis alumnos lograron fue viralizar una publicación en la que se denuncia a un sujeto que robó a una alumna de la Facultad dentro de las instalaciones; hasta la realización de este texto, la publicación original, luego de estar tres días en las redes ya ha logrado ser compartida 266 veces, tener 114 comentarios y 166 reacciones.

Hay que resaltar que no pasaron ni veinticuatro horas para que las autoridades administrativas de la FES Aragón se pusieran en contacto con el alumno que publicó las fotografías y el texto referente al ejercicio para investigar el hecho en cuestión, el cual sólo el grupo con el que realicé la actividad y yo sabíamos que era mentira.

Sin embargo, logramos demostrar lo que ya muchos sabemos pero no tenemos idea de cómo frenar: la divulgación de información falsa en Facebook y en general en las redes sociales. La humanidad luchó durante siglos para vivir una época como la que experimentamos en nuestros tiempos, en la cual las masas son las dueñas de los medios de comunicación; empero, la utilización que estamos haciendo de los mismos no siempre le aporta algo positivo a nuestro entorno, ya que un día nos dieron las plataformas pero nadie nos explicó cómo es que se utilizan.

Es tan sencillo picar en el botón de “compartir” que no nos detenemos a analizar si la información que estamos propagando es verdadera o falsa, y justo se utiliza esa palabra, “propagando”, porque al final realizamos un sinfín de propaganda de información que influye en la opinión pública incluso sin ser realidad.

En el caso del ejercicio con mis alumnos, el juicio vino hacia la FES Aragón y su sistema de seguridad, siendo que fue una publicación armada con toda la intención de generar controversia y demostrarle a todas esas personas que compartieron la información que no demuestran un criterio confiable para utilizar una herramienta tan poderosa como lo es Facebook. Sin embargo, ¿qué pasa cuando una fake new habla sobre una persona en específico o algún video genera burlas hacia un ser humano?, ¿nos ponemos a pensar en las consecuencias para esa persona?

Imaginemos el siguiente escenario: un sujeto le debe dinero a una mujer y no le quiere pagar; la mujer, para vengarse sube su fotografía a Facebook y asegura que el tipo intentó abusar de ella; cinco días después la gente del trabajo, su familia, sus vecinos y en general todo su entorno cercano ya no mira igual a ese sujeto porque según la opinión pública es un abusador, aunque no lo sea. Es decir, aniquilamos la vida social de un tipo a partir del coraje que de primera instancia genera la idea del abuso sin detenernos a analizar la información y el contexto.

Muchos le llaman posverdad, otros fake news e incluso se puede denominar como propaganda; lo cierto es que mucha de la información que vemos en el internet no es verdad, pero la necesidad de opinar es tan grande para el ser humano que antes de generar conocimiento aplica sus juicios y su propio criterio, y esa dinámica le está haciendo mucho daño a nuestra sociedad.