Desde mayo, pescadores tabasqueños han declarado que la muerte de decenas de manatíes y otras especies marinas, así como los perjuicios a la salud que han derivado de la contaminación del agua, son responsabilidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) por no prevenir escurrimientos y fugas de pozos y ductos abandonados.

“El principal detonante de estas muertes son los escurrimientos y las fugas de la extracción de gas que Pemex provoca en la región. Recientemente en Jonuta se suscitó una fuga de gas en una línea de diez pulgadas en el poblado José María Pino Suárez. Esa fuga estuvo tirando combustible durante cinco días seguidos y la muerte de peces se incrementó”,  dijo Joaquín Madrigal Olán, presidente de la Confederación de Sociedades Cooperativas de Producción Pesquera y Acuícola “El Faro”, en entrevista para el medio Sin Embargo.

Destacó que al menos tres municipios se han visto afectados por la situación: Jonuta, Macuspana y Centla, “donde los habitantes presentan problemas de salud como enfermedades en la piel con daños parecidos a los provocados por quemaduras, y que sanan hasta en dos meses si son bien atendidos”. También detalló que se han registrado enfermedades como conjuntivitis, gastroenteritis e incluso malformaciones congénitas.

“Las autoridades son negligentes. Definitivamente hay un interés por protegerse entre ellos, se están solapando, se están cubriendo porque ellos saben que tienen responsabilidad y no están dando información real”, agregó Madrigal Olán, y responsabilizó a la Semarnat, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Gobierno del Estado, encabezado por el perredista Arturo Núñez Jiménez.

En contraste, Rafael Pacchiano Alamán, titular de la Semarnat, descartó que un derrame de la paraestatal causara la muerte de los manatíes. De acuerdo con la versión oficial, hasta el momento han muerto 30 ejemplares, en tanto que los pescadores de la zona aseguran que la cifra es al menos tres veces mayor.

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