Entrevista original publicada en Revista Proceso No. 2178

Considerada como la obra de infraestructura más ambiciosa del sexenio peñista, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) está en vías de convertirse en inviable por tres razones: las técnicas y financieras que prevén un costo mayor a los 285 mil millones de pesos y un retraso hasta finales de 2023; las consecuencias hidrológicas para el Valle de México y la misma capital del país; y “el conflicto social importante”, derivado de la oposición de los pueblos originarios y ejidatarios de las zonas aledañas.

Así sintetizó el ingeniero Javier Jiménez Espriú, futuro secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la situación en la que se encuentra el análisis de los tres grupos de trabajo que se han formado en torno al Nuevo Aeropuerto, a raíz del triunfo del 1 de julio.

En entrevista con Proceso, Jiménez Espriú precisó que no se ha tomado una decisión sobre continuar o cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto porque falta concluir los trabajos de estas tres mesas, previsto para fines de agosto, y posteriormente se realizarán foros temáticos donde participarán todos los actores y sectores involucrados.

“Por eso justamente, el licenciado López Obrador está poniendo primero a los técnicos que están colaborando a que analicen las cuestiones operativas, a los expertos en cuestiones financieras que vean la viabilidad y después quiere consultar a la ciudadanía”, afirmó Jiménez Espriú.

-¿Esa sería una consulta popular o una consulta a través de foros?

-Nos pidió López Obrador que el próximo mes pudiéramos tener listos con los técnicos de nuestro grupo, con los de la SCT y con los de Conagua aclarar los problemas que hemos planteado, aclararlos en el sentido de si tienen solución o no, para llegar a la conclusión de si el Nuevo Aeropuerto es viable, sin que los impactos que produce sean inconvenientes para la sociedad, como es el caso particularmente grave del agua.

-¿Es el más delicado? ¿El impacto hídrico?

-El problema hídrico es el más importante. No podemos jugar a que continúe un proyecto de nuevo aeropuerto si afectará la viabilidad hídrica de todo el Valle de México. Eso estamos analizando.

“Además, es muy claro que nosotros no somos una continuidad del actual gobierno, nosotros seremos otro gobierno que busque el bienestar y no sólo obras onerosas”, sentenció.

Después de que culminen los análisis técnicos, operativos y de financiamiento, pueden persistir las tres opciones que manejó López Obrador en relación con el NAICM (continuar la obra, hacer otro proyecto en la base aérea de Santa Lucía o concesionarlo sin costo para el presupuesto federal), y “se realizarán foros públicos con la posición de los técnicos que permitan informar a la nación cuál es el estado de las cosas”.

-Sin embargo, usted, como ingeniero con amplia trayectoria, ¿cuál es su posición frente al proyecto del Nuevo Aeropuerto?

-Los ingenieros decimos que no existen obras imposibles. De hecho, todas son posibles. Podemos construir, incluso, hasta castillos en el aire, pero hay obras de ingeniería incosteables y existen obras inconvenientes.

“Lo he planteado en muchas ocasiones antes de hacerme responsable de la SCT: con qué derecho un país que es la décimo quinta economía del mundo, que debe 200 mil millones de dólares al exterior, que tiene 60 millones de pobres, que tiene el 80 por ciento de sus hospitales saturados y un largo etcétera, con qué derecho hace un aeropuerto que es la obra más espectacular, más hermosa, pero incosteable.

“Pudimos haber hecho una cosa mucho más austera, sencilla, bonita, eficaz y no cara. Nadie va a venir a México para ver el nuevo aeropuerto. Vienen a ver otros atractivos. Desde el punto de vista de la ostentación, no me gusta.

“Ahora, el nuevo aeropuerto está hecho en un territorio malo, saldrá mucho más caro llevar los servicios, el mantenimiento será más costoso.

“En estos momentos, tenemos que ver qué conviene más para el país: seguir o echarnos para atrás. Y debemos verlo con datos duros, objetivos”, argumentó.

 

El abandono del actual aeropuerto internacional

Hasta el momento, la información oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes indica que hay más de 400 contratos que se han otorgado, que la inversión hasta ahora es el 16 por ciento de los 13, 300 millones de dólares que será su costo total, básicamente en trabajos de cimentación.

La semana pasada, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), suspendió “de manera indefinida” la celebración de cuatro procesos de licitación pública internacional, hasta que se tenga definida la continuidad o no del proyecto en el próximo gobierno de López Obrador.

Jiménez Espriú puntualizó que la primera etapa de la construcción del NAICM ya lleva retrasos, aunque las versiones de la SCT y del GACM indiquen lo contrario. “Alguna información que nos han dado es que en junio de 2022 estarían algunas obras. Esto es un retraso importante, pero menor al que nosotros pensábamos”, aclaró.

-¿Por qué es importante este retraso?

-Nosotros pensamos: si no hubiese alguna contingencia grave, el aeropuerto estaría listo a finales de 2023, pero tememos que sí va a haber esas contingencias. El proyecto es muy complejo. Son más de 400 contratos los que se han dado. La coordinación de esos contratos es compleja, pero, además, en un aeropuerto hay una serie de sistemas de emergencia, de información, de equipaje, de reservaciones, de control, que son como 60, que tienen que estar bien coordinados. Hay un programa específico que tarda 2 años en aplicarse.

“Lo delicado de este asunto es que el nuevo aeropuerto anula las operaciones del actual. Entonces: o está todo o no está nada. Y ese es uno de los principales problemas. Por ejemplo, el nuevo aeropuerto de Berlín no se ha podido arrancar porque tiene retraso en uno de los sistemas. Lleva 9 años de retraso.

“Independientemente de las protestas sociales y ecológicas, están los problemas operativos. Nosotros pensamos que si se continuara el aeropuerto, en el mejor de los casos, estaría listo a finales del 2023, si no hubiera ninguna contingencia.

“Esto nos crea una contingencia adicional: qué vamos a hacer con la saturación del actual aeropuerto. Sin embargo, a pesar de la saturación, el actual podría tener solución.

“Si el actual aeropuerto todavía tiene que funcionar 4 años o 5, mientras esté listo el siguiente, tiene que invertirse en el actual, se está abandonando, se está hundiendo. Además, los recursos de este aeropuerto son los que sirven para financiar el nuevo proyecto: el TUA, los servicios.

Hay un problema serio con los tiempos. Necesitamos saber exactamente cuándo se estima que estaría realmente el aeropuerto nuevo.

-¿Qué les ha dicho la SCT? ¿Ya les dieron los 400 contratos?

-No, no se trata de revisar los contratos. Un grupo de colaboradores de López Obrador nos hemos reunido con el secretario de Comunicaciones y Transportes, sus colaboradores, la gente del aeropuerto, la gente del Conagua. Intercambiamos posiciones y les dejamos una relación de dudas e incertidumbres.

“Ellos ya nos dieron un documento contestando estas inquietudes, sin embargo, sus respuestas que a partir de esto integráramos grupos técnicos para tratar temas específicos.