El equipo de prensa de la Casa Blanca vetó el acceso a la reportera de CNN, Kaitlan Collins, luego de que hiciera una pregunta “incómoda” sobre las tensiones entre Donald Trump y otros líderes mundiales durante la cumbre del G-7.

Collins dijo que fue retirada el miércoles por la tarde después de gritarle preguntas a Trump durante una reunión en la Oficina Oval con Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, tras lo cual le dijeron que le prohibiría el acceso a la próxima conferencia de prensa.

Sarah Sanders, secretaría de Prensa de Trump,  le informó que no se le permitiría ir a una conferencia de prensa entre Trump y Juncker. “Hoy te han descartado la disponibilidad de prensa en el Rose Garden», le dijo Sanders. «Las preguntas que hiciste eran incómodas para ese lugar y además estabas gritando”. Collins declaró, en un comunicado de CNN, que las acciones son “claramente de censura”.

Ante esto, Sanders respondió:»Para ser claros, apoyamos a la prensa libre y pedimos que todos sean respetuosos con la presidencia y los invitados a la Casa Blanca».

Las acciones del equipo de Trump podrían responder a las afrentas que el mandatario ha establecido contra el medio desde que llegó al poder. Hace un mes, por ejemplo, se negó a contestar las preguntas del periodista de CNN Jim Acosta en una conferencia de prensa con la primera ministra británica Theresa May, diciéndole que «CNN es una noticia falsa. No atiendo las preguntas de la CNN». Lo mismo sucedió hace un año, cuando el entonces secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, prohibió la asistencia a varias organizaciones a las ruedas de prensa, incluida CNN.

Los reporteros de Washington y otras redes de noticias defendieron a Collins. Jay Wallace, el presidente de Fox News, que es la cadena de televisión favorita del presidente, también emitió un comunicado criticando el evento: «Nos solidarizamos con CNN por el derecho al pleno acceso de nuestros periodistas como parte de una prensa libre y sin trabas».