Publicado por The Knight Center for Journalism in the Americas.

En el primer día de la Copa Mundial de Fútbol masculino, ​​que este año se celebra en Rusia, tuvo lugar uno de los momentos más lamentables de la cobertura periodística del evento hasta el momento. La reportera colombiana Julieth González Therán hacía una transmisión en directo para la emisora alemana ​​Deutsche Welle (DW) frente al estadio que estaba a punto de recibir a los anfitriones y a Arabia Saudita, cuando un hombre la abrazó, le apretó un seno y le dio un beso en la cara, para luego salir corriendo del lugar.

Agresiones similares a la sufrida por la periodista colombiana se repitieron dos veces con la reportera brasileña Julia Guimarães, del Grupo Globo, en las primeras dos semanas del evento, según lo relató en su perfil de Twitter. La última de ellas sucedió mientras Guimarães se preparaba para entrar en vivo el 24 de junio. Un hincha intentó besarla, pero ella logró desprenderse, y luego lo reprendió por la agresión. “No haga eso, nunca lo haga, ¿ok? No puedo permitir que usted lo haga. Esto no es educado y no está bien. Nunca haga esto con una mujer”, le dijo la periodista.

Los dos episodios ocurrieron en medio de varios casos de agresiones machistas, registradas en video, de hinchas de diversos países contra mujeres en Rusia en el contexto de la Copa del Mundo. El primero en repercutir internacionalmente fue protagonizado por un grupo de brasileños, que cercó y dejó en ridículo a una mujer rusa al cantar y hacerla repetir una expresión vulgar. Algunos fueron identificados por conocidos en las redes sociales y uno de ellos fue despedido de su empleo en Brasil, según reportó O Globo. Una jurista rusa los denunció por violencia y humillación pública al honor y a la dignidad de otra persona, informó el UOL.

La brasileña Guimarães ya había escrito sobre el machismo enfrentado por ella y sus colegas en Rusiaincluso antes del episodio que fue registrado por las cámaras el día 24. “El video del grupo de brasileños asediando a la joven rusa al comienzo de esta Copa es desolador. La repercusión, sin embargo, fue un respiro. Saber que actualmente vivimos en un contexto donde eso no es tolerado más, nos alivia”, escribieron Guimarães y la también reportera Amanda Kestelman en el sitio Globo Esporte.

“Ya estamos acostumbradas/preparadas para situaciones desagradables con aficionados en los estadios que frecuentamos en nuestro día a día. Pero esta Copa del Mundo ha sido de lejos el ambiente más hostil”, afirmaron.

El perfil en Twitter de la editorial deportiva de Deutsche Welle, dw_sports, condenó la agresión sufrida por la reportera colombiana en Rusia. “El acoso sexual no está bien. Necesita acabar. En el fútbol y en todas partes”.

El sitio Globo Esporte, parte del Grupo Globo, calificó como “lamentable” el acoso sufrido por la periodista brasileña. Guimarães dijo a la publicación que es una situación “horrible” y que se siente “indefensa y vulnerable”.

“Es la segunda vez que eso me pasa aquí en Rusia. Yo nunca pasé por eso en Brasil, pero que quede bien claro que ha sido por suerte, porque sucede mucho en Brasil, ya lo hemos visto varias veces con colegas de la prensa”, afirmó.

Las agresiones contra las periodistas deportivas evidencian el machismo generalizado que esas profesionales enfrentan mientras desempeñan su trabajo – un tema señalado por la campaña brasileña #DeixaElaTrabalhar (Déjala Trabajar), lanzada en marzo de este año y cuya pertinencia, lamentablemente, se renueva durante el Mundial.

En aquella ocasión, varios periodistas se movilizaron después de que la reportera Bruna Dealtry fue besada y asediada por hinchas durante una transmisión en vivo mientras cubría la final de un partido de fútbol en Río de Janeiro. Además de profesionales del periodismo deportivo, atletas y clubes de fútbol también se adhirieron al movimiento y divulgaron la etiqueta en plataformas de redes sociales como Twitter, Facebook e Instagram.

Desde el comienzo del campeonato mundial de fútbol el 14 de junio, ​​además de Julieth González Therán y Julia Guimarães, se registraron al menos otros tres episodios de acoso contra periodistas en Rusia. La rusa Barbara Gerneza fue asediada por hinchas brasileños el 19, la sueca Malin Wahlberg fue blanco de hinchas de su propio país el 25, y los aficionados argentinos intentaron agarrar y besar a la fuerza a una reportera mientras ella intentaba entrevistarse con ellos después del juego entre Argentina e Islandia, el día 16.

González Therán, que siguió firme en su transmisión en la DW tras la agresión machista del hincha el primer día de la Copa, manifestó solidaridad con la brasileña y calificó su reacción como “valiente”. “El acto violento de un hincha es triste, peor es a veces la reacción de muchas y muchos que no ven en ello un #acoso”, escribió la periodista en su cuenta de Twitter.

“Si estás haciendo tu trabajo, concentrada y alguien se te tira encima, te besa, tal vez esté bebido y eso durante el desempeño de tu trabajo no es irrespetuoso, es #acoso”, continuó y agregó que son “lamentables” muchos comentarios que desmerecen la agresión que ella sufrió.

El hincha que agredió a la reportera colombiana asistió al estudio de DW en Moscú y pidió disculpas por el acoso. Identificado por la emisora ​​alemana como Ruslan, él ofreció “las más profundas disculpas” a González Therán.

“Yo actué de manera grosera y no pensé que te dejaría confusa y sorprendida. Sé que tu trabajo es muy difícil, y espero que nunca pases por otro incidente de estos en tu carrera. Lo siento mucho”, dijo.

La periodista respondió a Ruslan que lo que ocurrió fue “inaceptable” e “irrespetuoso”, pero que el hincha hizo “lo correcto” al disculparse y que aceptaba el intento de reparación. En su Twitter, González Therán dijo que dio por cerrado el caso tras las disculpas ofrecidas por Ruslan. Sin embargo, tras el reciente episodio de acoso televisado sufrido por la brasileña Guimarães, la colombiana dijo que este “no será el último” en ser registrado durante esta Copa Mundial.