Publicado originalmente en La Jornada.

Activistas y organizaciones civiles que luchan contra la propagación del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH-sida) alertaron sobre el riesgo de que se pierda la continuidad en las acciones de prevención y detección temprana de la enfermedad por el cambio en la dirección de la Clínica Especializada Condesa.

La llegada de Alfonso Trujillo Plaisant, médico militar sin experiencia en el tema, generó inconformidad entre las agrupaciones y pacientes, la cual llegó a la oficina del secretario de Salud de Ciudad de México, Román Rosales, con quien ya se reunieron y le plantearon la importancia de que proyectos que brindan atención específica a grupos claves de la población, como hombres que tienen sexo con otros hombres, mujeres transgénero y personas privadas de su libertad, entre otros, se suspendan con cualquier pretexto.

Luis Adrián Quiroz, de la organización Salud, Derechos y Justicia, le dijo a Rosales que la Clínica Condesa será objeto de vigilancia ciudadana, a fin de tener la información puntual sobre las adquisiciones, recursos utilizados y destino de los insumos.

De por sí, señaló el activista, la unidad carece del personal suficiente para atender la demanda de los usuarios y lo que se requiere es incrementar su presupuesto, así como incluir a los ocho proyectos fundamentales en el programa institucional de atención al VIH-sida en la capital del país. De esa manera se aseguraría su permanencia y financiamiento.

Alejandro Brito, director de la organización Letra S, señaló que en el nombramiento de Trujillo Plaisant –decidido por el secretario Rosales– se pasó por encima de la Ley de Sida de Ciudad de México. El ordenamiento señala que el director de la clínica debe tener experiencia probada en el manejo de la epidemia.

Además, Trujillo ya ha señalado que enfocará su trabajo en el aspecto administrativo, cuando entre sus funciones también se encuentra autorizar los cambios de terapias antirretrovirales para el control del virus del sida, así como la asignación de nuevos esquemas de tratamiento, y en general todo lo relacionado con la clínica, señaló Brito.

En el encuentro con Rosales, efectuado a fines de mayo, algunas de las agrupaciones civiles le pidieron que retirara el nombramiento de Trujillo a fin de garantizar un cierre de gobierno sin sobresaltos, así como la continuidad de los proyectos cuya aplicación corresponde a la clínica.

Por su parte, Luis Adrián Quiroz explicó que en esa reunión con el secretario de Salud capitalino le expresó el riesgo de que en los últimos meses de la administración “como sabemos que ocurre generalmente, los funcionarios pongan en marcha el ‘año de Hidalgo’ y el presupuesto se esfume”.

En tanto, Rosales se comprometió a que no habrá cambios en las terapias sin fundamento científico y que se pondrá en marcha un programa de farmacovigilancia, a fin de asegurar que se brinde el mejor tratamiento.