El epicentro cultural de Michoacán, Pátzcuaro, se ha convertido en la trinchera de una aguda batalla que simbólicamente representa lo que está en juego en aquella entidad durante el actual proceso electoral.

No se trata de la capital de Michoacán, ni tampoco de una zona de alta influencia económica sobre el resto del estado; sin embargo, políticamente esta demarcación, situada en la ribera del lago del mismo nombre, ha subido su temperatura después de que el actual alcalde con licencia y candidato de MORENA y PT a la reelección, Víctor Báez Ceja, desdeñó la postulación de su anterior partido, el PRD, a esta posición, no sin antes develar una serie de jugarretas y negociaciones que se urdían en el seno de la dirigencia estatal del sol azteca en la conformación de su planilla y que mostraban el procesamiento de candidaturas que de una forma rapaz operaban los grupos dominantes al interior de ese instituto político en todo Michoacán, favoreciendo intereses caciquiles.

Por Pátzcuaro pasa la viabilidad de que el Gobernador Silvano Aureoles Conejo, ávido de tener una mayoría cómoda en el congreso local y de poder hacerse de una bancada propia en el congreso de la Unión, pueda conquistar un distrito local y uno federal que han sido bastiones históricos del sol azteca. Pero no solo eso, ante la estrepitosa caída del PRD en Michoacán de la que dan cuenta las encuestas, y con el acicate del desasosiego que provocó entre la militancia de tal partido la suma de Aureoles Conejo a las filas de simpatizantes de José Antonio Meade, Silvano no puede seguir dándose el lujo de continuar agregando restas que mermen la competitividad de su hermano, candidato al Senado por Michoacán por la coalición por Mexico al Frente, y a la vez sueño de su nepotismo.

El golpe dado a la estirpe de los Conejo con el desdén y la salida de Víctor Báez de las filas del PRD, duele a ese partido y a los intereses familiares que le dominan, puesto que representa el abandono del PRD por parte de un cuadro ex dirigente estatal (partido que dicho sea de paso ha echado a prácticamente todos su ex líderes) y es el símbolo de una migración silenciosa, pero contundente, de muchos militantes del sol azteca hacia otras filias políticas. Una arista de esta mella se encuentra en lo exitoso que ha sido el gobierno de este alcalde, lo cual merma el ánimo de los lideres perredistas, tan necesitados de medallas para colgarse en el pecho.

Por ello es que quizá, sin atisbo de cordura, Silvano Aureoles ha asestado un par de críticas duras hacia el presidente Baez Ceja durante sus últimamente constantes visitas a aquel municipio y se ha empezado a sentir una intervención electoral del gobierno del estado en Pátzcuaro, lo cual se ha visto reflejado en el retraso del ejercicio de partidas presupuestales acordadas con antelación para diversas obras, así como una mayor presencia de funcionarios estatales, en otro momento ausentes de las prioridades de los patzcuarenses.

El simbolismo que encarna Pátzcuaro en la actual coyuntura es el de la lucha de David contra Goliat. Un David fortalecido con el arrastre de la historia, un pueblo de Pátzcuaro orgulloso de su legado y mayoritariamente plegado a favor de las fuerzas progresistas; luchando contra un Goliat ensoberbecido y embriagado de poder, una nefasta dinastía de los Conejo que pretende imponerse con la lógica de la traicion y la mercantilización de la política en Michoacán.

Falta poco para saber si Goliat volverá a derrotar a David y si el pueblo de Pátzcuaro puede seguir dando ejemplos de dignidad en Michoacán.

Twitter: @hrangel_v