En la calle José Martí, en la colonia Escandón, hubo un diluvio de afecto y de entrañable alegría el jueves 14 de junio. Los vivos y los que se adelantaron, los jóvenes y los mayores, periodistas y feministas, intelectuales y obreros de la pluma, familiares y amigos escucharon con alegría a Elena Poniatowska, cubierta con un espléndido rebozo rojo, cuando agradeció a su hijo Felipe Haro el esfuerzo para inaugurar la Fundación que lleva su nombre.

“Este es un acto de amor de un hijo para su madre”, afirmó la periodista y escritora, mientras Felipe no contuvo las lágrimas, tan profundas como los meses de espera para concretar este proyecto que surgió originalmente en 2011.

El diluvio en la Ciudad de México no inhibió a los asistentes y el entusiasmo de una noche de junio, en vísperas de las elecciones presidenciales, que no dejaron de ser los otros protagonistas de la noche. A final de cuentas, la Fundación, como la misma Elena, reúne la pasión por la cultura y la política, por el arte y la coyuntura, por la literatura y el periodismo.

La Fundación Elena Poniatowska Amor albergará no sólo el acervo de libros, manuscritos, recuerdos y reconocimientos de la autora de La Noche de Tlatelolco y una veintena más de obras imprescindibles, también reúne el acervo digital de artículos y fotografías del periódico La Jornada, donde ha colaborado la ganadora del Premio Cervantes de Literatura.

Elena estaba feliz, rodeada de algunos de sus nietos y de muchos amigos. Entre ellos, Fernando Canales, gerente de Novedades en los años cincuenta cuando la “princesa roja” comenzó a publicar sus notas y entrevistas. Ahí estuvieron los dos directores que han encabezado La Jornada, Carlos Payán Velver y Carmen Lira, junto con el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, la escritora y feminista Marta Lamas, la escritora Denise Dresser, y decenas más de impulsores y protagonistas de la cultura mexicana.

“Elena es una de las figuras más emblemáticas y fundamentales de nuestro tiempo, es tan emblemática que realmente cuesta trabajo describirla o definirla… Es extraordinaria por esa capacidad de establecer una empatía con los otros, con nosotros”, destacó el ex rector De la Fuente, hijo de un pilar fundamental de la psiquiatría en México que fue rememorado por Poniatowska.

Felipe Haro recordó que este proyecto surgió cuando una universidad extranjera quiso adquirir el archivo, pero “en un acto patriota le dije que el acervo no se debía vender porque es de los mexicanos”.

Entre los asistentes estuvieron también Carlos Tortolero, presidente del Museo Nacional de Arte Mexicano, Moisés Rosas, ex director del Museo El Estanquillo donde está el acervo de la obra de Carlos Monsiváis, el ex director de TV UNAM, Ernesto Velázquez, la promotora y conductora de la televisión cultural Silvia Lemus, en representación de la secretaria de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, asistió Saúl Juárez, entre muchos más.

Las primeras donaciones de libros y arte se hicieron por Gastón Boullosa, Valentina  Rojas, Lucero González, Mónica Mateos, Lucy Orozco, Elena Cabrera, Fernando Bárcena, Luis Alberto Trejo Campos, Valentina Domínguez, Eréndira Chávez Burgos, Laura Ponte.

Entre las primeras actividades ya programadas de la Fundación está un curso de storytelling, impartido por el fotoperiodista Ulises Castellanos, uno de los principales apoyos de Felipe Haro en esta etapa de arranque de un nuevo espacio para la cultura y el periodismo.