En medio de sus acostumbrados shows estandoperos y bajo los aplausos y sonrisas fingidamente cómplices de sus funcionarios; el mandatario michoacano, Silvano Aureoles Conejo, anunció que los habitantes de esta entidad debíamos irnos a acostumbrando a su presencia porque lo íbamos a tener que aguantar algunos años más, ello derivado de que, dijo, buscará la reelección para un segundo período al frente de la administración estatal.

Es sabido que el estatus actual de la legislación impide que un mandatario michoacano pueda buscar sostenerse en su encargo por un segundo período consecutivo. Esta situación que seguramente es también conocida por Silvano Aureoles -quien, valga decir, ha sido senador de la república y diputado federal-, no puede ser vista como un simple desliz o un error llano de su discurso. Detrás de él seguramente hay varios mensajes y he aquí algunas hipótesis de lo que el recipiendario del solio de Ocampo quiso decir.

Hipótesis 1

Aureoles pretende modificar la legislación estatal para permitir su reelección. Esto supondría una serie de escollos que tendría que librar esta tentativa la cual muy probablemente tendría que pasar por la modificación también del marco jurídico federal que regula los periodos de los mandatarios de las entidades y la posibilidad de su reelección. Aunado a lo anterior, de conseguir esta reforma, no podría aplicar para él de manera retroactiva ya que fue electo con un marco jurídico que impide su reelección.

Aureoles, hombre avezado del trabajo legislativo, operador de las reformas mas trascendentales de este sexenio en el congreso de la Unión y conocedor de la legislación, rodeado de asesores; seguramente conoce esta ruta y sus dificultades y sabe que la principal de ellas es que pueda conseguir una mayoría contundente en el congreso del estado que le permita que transite una iniciativa de esta naturaleza; sin embargo, una vez logrado esto, habría que librar las barreras descritas anteriormente.

Pero detrás de esta hipótesis se encuentra un impulso primigenio de Aureoles, una tentación sempiterna de cualquier mandatario, la cual se agudiza en un gobernante que, como Silvano, tiene una proclividad excesiva al protagonismo: el control de su contrapeso, el legislativo. Entonces la primera hipótesis del mensaje entre líneas que ha enviado el gobernador de la entidad es la de su intentona por hacerse de la mayoría en el congreso local, a costa de lo que sea. Una mayoría dócil, a modo, que le permitiría incluso proponer una reforma que le permita la reelección.

Hipótesis 2

Silvano Aureoles pretende ejercer el poder a trasmano por conducto de su hermano, Antonio García Conejo. Es sabido que Aureoles operó la candidatura de su congénere al Senado de la República por el PRD, que para ello fingió una utópica aspiración presidencial y que sometió a sus adversarios internos en el sol azteca, aun cuando esto implicó echar a muchos militantes de este partido. Esto es entendible puesto que el Senado es un semillero natural y una palestra inmejorable para la renovación en el Ejecutivo Estatal que tendrá lugar en el 2021.

Pero los alcances de la pretensa imposición de García Conejo como gobernador de Michoacán pasan en una primera aduana por la sobrevivencia del PRD, partido en el que milita. Y es que después de la elección del 1 de julio las posibilidades de este instituto político se antojan reducidísimas. Sin embargo, podría aducirse que la alianza del PRD con Acción Nacional podría sobrevivir mas allá del 2018 y dar oxigeno a las aspiraciones de los Conejo, pero después del espaldarazo de Aureoles a José Antonio Meade, los bonos del michoacano entre las altas esferas del PAN están mermados.

Cualquiera de las hipótesis que cobre veracidad, en cualquier terreno, incluso en el del chasco; el aviso de la reelección de Silvano parece una demostración de que el gobernador tiene una agenda muy distante de las prioridades de una entidad que sigue en serias dificultades en términos de la seguridad de sus ciudadanos.

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