Alemania, la poderosa selección campeona del mundo, la máquina futbolística más precisa históricamente, cayó frente al conjunto surcoreano que languidece de recursos técnicos pero que ofreció en 90 minutos una estoica resistencia a las embestidas teutonas, para venir a rematar las aspiraciones de los europeos en tiempo de compensación.
Los germanos no pudieron pasar a la siguiente ronda del mundial, situación que no aparecía en ningún libreto desde 1938, justa futbolera celebrada en Francia, en la que, sin embargo, no existía el actual sistema de grupos en la primera fase. Fuera del guión, también se encontraba el apoyo que con este resultado recibiría el seleccionado mexicano, que pese a una derrota agridulce frente a Suecia, se regodeaba de entrar a los octavos de final.
Raro, pero el fútbol y la política comparten este tipo de sucesos que son apenas explicables por la aparición de elementos estocásticos. Tan atípica como la victoria de los coreanos ha sido el actual proceso electoral. Primero por la concurrencia de la definición de tantos cargos públicos como nunca antes en la vida del país en un solo proceso. A ello se agrega la redefinición política y administrativa que tendrá la capital de la República que estrenará una nueva constitución.
Aunado a ello se suma la emergencia de las candidaturas independientes y la posibilidad de que ciudadanos sin partidos accedan a las cámaras, con altas probabilidades en el caso del Senado de la República. Habrá que contar además la paridad de género horizontal que muy probablemente se refleje en una mayor representación política de las mujeres en los parlamentos.
Doloroso, pero sin pasar desapercibido se encuentra la violencia inusitada que ha llevado al más alto número de candidatos asesinados durante unas elecciones, ello sin contar la desaparición de papelería electoral que ha sido documentada en algunos puntos del país así como los ataques que han sufrido activistas de distintos signos políticos.
El papel de las redes sociales y la velocidad con la que viaja la información es otro elemento fuera del guión. Jamás se pensó que la actividad política se digitalizará tan rápidamente y que esto sea un instrumento democrático usado ampliamente por los jóvenes pero también una herramienta de desinformación del electorado.
Pero quizá la línea más radical de cambio sea el final que no se ha concretado aún: el resultado electoral y sus efectos sobre las diversas fuerzas políticas.
Andrés Manuel López Obrador puede llegar a ser el presidente más votado en la historia del país y ello lo conseguirá de la mano de un partido de reciente creación, MORENA. Quizá su arrastre le permita ser el primer mandatario federal del siglo XXI que tenga mayoría en ambas cámaras y hacerse de un enorme bono democrático que podría utilizar para sacar adelante una agenda de transformaciones importantes. El final de este guión surrealista tiene implicaciones para otros personajes de esta historia.
El PRD se asoma a la extinción y a aglutinar en sus filas a dos pequeños grupos muy mermados: Nueva Izquierda y Alternativa Democratica Nacional, grupos que en su origen histórico fueron marginales y bisagras. Acción Nacional y el Revolucionario Institucional tendrán las votaciones más bajas en su historia reciente. El primero quizá conquiste por sí solo un 20 por ciento de la votación, cifra que se acercaría a la obtenida por Josefina Vázquez Mota en 2012, tanto porcentualmente como en términos absolutos. Por su parte el PRI, podría llegar a un 17 por ciento de la intención de voto, lo cual estaría por debajo de lo obtenido por Roberto Madrazo en 2006.
MORENA, el partido más fuerte, no sólo porque será mayoritario en las cámaras, sino por el número de gubernaturas que conquiste de las que están en juego, tendrá además que lidiar con la redefinición de su democracia interna, puesto que no estuvo ausente de conflictos derivados de sus deslegitimadas encuestas con las que definieron candidaturas.
El guion de esta historia nos conducirá a finales inesperados. Ojalá también sea así para la Selección Mexicana y termine poniendo nuevas líneas a su historia en los certámenes mundialistas.

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