El debate entre las cinco candidatas y los dos candidatos a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México se llevó a cabo el día de ayer, 18 de abril. La seguridad, el desarrollo inmobiliario y el narcotráfico en la entidad ocuparon la mayor parte de la conversación.

Sólo dos de las tres personas que encabezan las encuestas explicaron a detalle sus propuestas: Claudia Sheinbaum, enfocada a los temas de movilidad, agua y seguridad

 

Mikel Arriola, quien busca acaparar el voto del odio y del enojo a través de propuestas con tinte anti derechos humanos. Alejandra Barrales, por su parte, expuso una perspectiva desdibujada que no acaba de distanciarse del sexenio de Mancera ni de alinearse con él.

La mejor descripción de Arriola la hizo su contendiente Marcos Rascón, al dibujarlo como un hombre que “detesta los derechos humanos”, que sólo cree en “una sola sexualidad”, que busca “mandar a los adolescentes a las cárceles” y que critica a sus contendientes no por sus ideologías ni por sus propuestas, sino por ser mujeres.

El candidato del PRI le dio la razón a Rascón, sobre todo en el tema de los derechos humanos, proponiendo “regular las marchas”, definiendo desde el gobierno sus tiempos y sus espacios y obligando a los manifestantes a limpiar las calles después de protestar; asegurando que pondrá “en orden a los transportistas”; y prometiendo realizar “operativos con fuerzas federales” a partir de un decreto de emergencia para enfrentar el narcotráfico. “

Miedo van a tener los delincuentes”, dijo el candidato que se ha opuesto a derechos tan básicos como el de autodeterminación personal y el derecho a formar una familia.

 

“Es momento de que hagamos propuestas. Estamos cansadas de lo que hace Mikel”, dijo la candidata sin partido Lorena Osornio, antes de que el priista iniciara con las descalificaciones que, esta noche, tuvieron a Sheinbaum como blanco principal.