Los candidatos a la Presidencia de la República comienzan a dar “algunas propuestas culturales”. Morena, que de ganar “Ya sabes quién”, haría de Los Pinos un espacio dedicado a las artes y se trasladaría la Secretaría de Cultura a Tlaxcala, además de presentar otros proyectos de inclusión artística; el PAN, dio a conocer con parafernalia a su coordinador de enlace de la alianza “Por México al Frente” con la comunidad cultural el pasado 4 de abril; y el candidato tricolor “Yo Mero”, que no presenta aún ningún proyecto cultural sólido.

Lo que sabemos hasta el momento es que el pasado 30 de marzo, la coordinadora de campaña del candidato presidencial de MORENA, Tatiana Clouthier, lanzó el video en redes sociales de “LosPinosParaTodos.org”, proyecto que busca convertir a la actual residencia presidencial en un complejo cultural y que explicara Alejandra Frausto –quien sería la secretaría de cultura de ganar las elecciones la alianza electoral “Juntos haremos historia”–, a diversos medios de comunicación, como un espacio artístico determinado por elección de la gente, que busca dar un nuevo significado a las sesenta hectáreas del “Molino del Rey” y el cuestionamiento es el siguiente: “¿Qué pasaría si la cultura del poder se cambiara por el poder de la cultura?”.

La descentralización es otro de los grandes temas mencionados por Alejandra Frausto, ya que la sede de la Secretaría de Cultura se ubicaría en Tlaxcala o por lo menos desde el “Estado de la luciérnagas” es donde operaría Frausto.

Además, la cultura comunitaria, digital, la inclusión de los jóvenes, programas de alfabetización, fomento a la lectura, programación de artistas locales, regionales, estatales y nacionales, la participación indígena, de grupos marginados, aumento al presupuesto cultural y una reestructuración de la Secretaría, son algunas otras de sus propuestas.

En el lado de los panistas, el Caballero de la Orden de la Legión de Honor de la República de Francia, el jalisciense Raúl Padilla López, fue nombrado por el presidenciable de los blanquiazules como coordinador de enlace de la alianza “Por México al Frente” con la comunidad cultural.

Padilla se desempeña como Presidente –al parecer vitalicio- de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, fundador y Presidente de la Muestra de Cine Mexicano -hoy Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG)-, Rector de la Universidad de Guadalajara durante el periodo de 1989 a 1995 y para algunos, catalogado como el “Cacique cultural de Jalisco”.

El Presidente de la FIL tapatía, argumenta que de ganar Anaya, él no será secretario de cultura y que no tiene la culpa de haber fundado festivales exitosos en Guadalajara, así que el saco de “cacique” dice que no le queda. Lo que sí, fueron sus elogios hacia Ricardo Anaya y que a pesar de rechazar ser el titular de la Secretaría de Cultura, ya expuso sus cálculos presupuestales en cultura, también expresó sus comentarios sobre una “profunda reingeniería” de las instituciones culturales.

El candidato que aún permanece en la incógnita cultural, es el del partido tricolor, que lo único que se le conoce es un desayuno que realizó el pasado 15 de marzo con un pequeño grupo de personajes del ámbito cultural y que “en lo más rescatable”, señaló la necesidad de utilizar el arte y la cultura en las políticas públicas como elemento de cohesión social.

En la reflexión quedan muchas preguntas en el aire, por ejemplo: ¿Por qué Tlaxcala si la capital mexicana es uno de los distritos culturales más importantes a nivel mundial en lo que se refiere a pinacotecas, cuenta con una gran diversidad de teatros, recintos musicales, la maquinaria creativa y una infraestructura que demanda tener al titular de cultura en la Ciudad de México?; ¿Qué pasará con la escena emancipada?, ¿Continuarán los favoritismos a artistas “políticamente correctos” con “buenas relaciones” o el piso será parejo? y ¿Bajo qué condiciones se brindará el apoyo a estos creativos independientes?; ¿Cuáles son las propuestas específicas para cada manifestación cultural y cada una de las bellas artes?; ¿Se contará con algún incentivo, participación e inclusión para los periodistas culturales que sobreviven de forma angustiante solo por “el amor al arte”?.

Al final, la cultura produce, se brinda, aporta y tal parece que mientras trascurre el tiempo, se le quitan estímulos, se desvanecen festivales, propuestas que no marchan, la frustración aumenta y de ahí que los artistas se vuelquen al vacío del espectáculo banal, sin sentido, pasivo e idiotizado. El arte es libre, no requiere ser politizado, ni regulado, ya que ésto provoca censura o que surjan proyectos a conveniencia del poder, así como de grandes firmas empresariales nefastas. Lo que se necesita, es que se otorguen recursos, incentivos para que la creatividad florezca y las conciencias se nutran. Así, sin demagogias, ni discursos simulados.