Personaje mítico en el mundo del narcopoder en México, Rafael Caro Quintero fue liberado en agosto de 2013, tras 28 años de prisión. El capo más famoso de los años ochenta y heredero del emporio del Cártel de Sinaloa fundado por Miguel Angel Félix Gallardo fue acusado de ser el autor intelectual de la muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar.

Desde su liberación el jueves 8 de agosto de 2013, la DEA emprendió todo tipo de presiones para recapturarlo. Según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, Caro Quintero retomó el control al interior del cártel de Sinaloa junto con Ismael El Mayo Zambada, tras la detención y posterior extradición de Joaquín El Chapo Guzmán a Estados Unidos, en enero de 2017.

Así se expresó en el documento denominado National Drug Threat Assesment, difundido en octubre de 2017. El gobierno mexicano no desmintió ni respaldó este informe.

Ahora, la cabeza de Caro Quintero ya tiene precio. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) publicó esta semana que ofrece 20 millones de dólares de recompensa a quien proporcione información sobre el paradero del legendario narcotraficante, propietario del rancho El Búfalo, en los años ochenta, y de extensos plantíos de mariguana.

Según la ficha difundida por el FBI, Caro Quintero “todavía tiene el poder como hace tres décadas” por lo que se le considera “sumamente peligroso y armado” y se esconde en México gracias a que tiene “vínculos antiguos en las ciudades de Guadalajara y México, así como en Costa Rica”.

“Nuestro objetivo siempre ha sido investigar sus actividades actuales, pero también responsabilizarlo por el asesinato del agente Camarena”, señaló el reporte del FBI.

El asesinato de Enrique Camarena Salazar se convirtió en el pretexto ideal para que la DEA emprendiera una búsqueda al interior de México, sin importar la violación de la soberanía, con el objetivo de “cazar” a todos los involucrados en el crimen, desde el médico Humberto Alvarez Machaín, hasta altos mandos militares que, presuntamente, protegían a Caro Quintero.

Desde 1985 se denominó como Operación Leyenda este operativo de “cacería”. Según la DEA, Camarena “estuvo a punto de descubrir un ducto de drogas de un millón de dólares de México a Estados Unidos, pero antes de que pudiera exponer la operación fue secuestrado en Guadalajara, supuestamente por órdenes de Caro Quintero”.

En su emisión de este viernes 13, la periodista Carmen Aristegui entrevistó a Dolia Estévez, corresponsal de varios medios de comunicación en Estados Unidos, quien advirtió que, hasta ahora, la Operación Leyenda no ha involucrado a ningún agente de la propia DEA y menos de la CIA, con quien presuntamente tenían un acuerdo el cártel de Sinaloa para transferir millones de dólares a la contra de Nicaragua, un grupo contrarrevolucionario financiado por Estados Unidos.

“No se puede separar el hecho del anuncio de los 20 millones de dólares de recompensa por Caro Quintero del contexto de la relación bilateral y de las amenazas de Donald Trump por la construcción del muro”, afirmó Dolia Estévez.

En la misma emisión, Héctor Berrellez, ex agente de la DEA y uno de los principales responsables de la Operación Leyenda, afirmó que si el gobierno mexicano dejara a Donald Trump “meter fuerzas americanas en México, en una semana los marines acaban con los cárteles”.

El señor Berrellez expresó así el verdadero objetivo de la nueva “cacería” contra Caro Quintero: una escalada intervencionista, unilteral, en la que el gobierno de Estados Unidos siempre es el sheriff, pero nunca asume su corresponsabilidad y su complicidad con los propios cárteles de la droga que operan en su territorio y lo convierten en el principal mercado de consumo del mundo.