Reportaje original publicado en la revista Proceso No. 2158

El Instituto Federal de Telecomunicaciones dio a conocer la decisión por votación dividida para obligar a Telmex y a Telnor a escindirse  y dar pie a dos empresas. En opinión de algunos consejeros del IFT, la medida no resolverá el problema del declive de la telefonía fija ni promoverá la fibra óptica fija. Los principales afectados, sin duda, serán más de 40 mil trabajadores sindicalizados. Los disidentes al liderazgo de Francisco Hernández Juárez opinan que se trata de una “separación simulada” negociada por el magnate Carlos Slim y el gobierno federal.

Considerada “la joya de la corona” del imperio construido por Carlos Slim desde su privatización en 1990, la empresa telefónica Telmex y su subsidiaria Teléfonos del Noroeste (Telnor) deberán escindirse en un plazo de dos años para dar pie a la creación de dos empresas distintas, una que le dará servicios mayoristas a sus propios competidores, y otra que seguirá dando los servicios a los usuarios finales, según la resolución del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), divulgada el 5 de marzo.

La “separación funcional” de Telmex es una decisión que no generó el respaldo ni de los propios competidores, como Televisa, porque no garantizará la desconcentración del mercado y levantó ámpula entre los trabajadores, que serán los principales afectados.

Los especialistas consideran que no servirá para impulsar la fibra óptica ni el servicio de banda ancha y  mucho menos eliminar el rezago en interconexión que existe en el país: hay sólo 1 millón 800 mil líneas de fibra óptica para un país de 122 millones de habitantes.

La decisión adoptada no contó con el apoyo de los 7 consejeros del IFT (3 votaron en contra, mientras 4 la respaldaron). América Móvil la impugnó desde el primer momento y anunció que su Consejo de Administración “ha tomado la determinación de no subsidiar ni financiar las operaciones de la entidad separada”, con lo cual prácticamente la nueva empresa nacerá quebrada.

Sin duda, los más afectados serán los 45 mil 722 trabajadores sindicalizados que representan el 76 por ciento de todos los empleados de Telmex, según el reporte de diciembre de 2016 de la empresa ante la Bolsa Mexicana de Valores, porque la “separación funcional” ordena que la empresa nueva que surja deberá “contar con personal independiente, por lo que los empleados no podrán laborar al mismo tiempo en otra de las empresas integrantes” del Agente Económico Preponderante (AEP), es decir, en Telmex.

El sindicato de telefonistas amenazó con un paro el próximo 4 de abril y su dirigente Francisco Hernández Juárez, advirtió que “de ninguna manera vamos a subsidiar a la competencia” y amenazó al gobierno federal con emprender movilizaciones si no se respeta la negociación realizada el año pasado con el entonces secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, y actual titular de la Secretaría de Gobernación.

En entrevista con Proceso, Hernández Juárez calculó que existen “más de 60 mil trabajadores” sindicalizados (oficialmente, Telmex sólo reconoce 45 mil) y con ellos iniciarán una serie de acciones hasta el próximo 5 de abril.

“Estamos dispuestos a hacer todo. No vamos a esperar que se cumplan los dos años. Empezaremos desde ahora. El IFT se lava las manos y dice que ellos no son parte del problema. La empresa misma se está haciendo guaje. Lo mejor es que exista una mesa de negociaciones y arreglarnos por la buena, pero no nos vamos a cruzar de brazos”, afirmó Hernández Juárez.
Hasta la disidencia sindical de los telefonistas están en contra de la “separación funcional” porque la consideran una “simulación negociada” del propio Carlos Slim con el gobierno de Enrique Peña Nieto para deshacerse del sindicato, de los pasivos laborales y transferir las mayores ganancias, facturas y contratos de Telmex a dos empresas de las que casi no se habla: Consorcio Red Uno, Uninet y Triara.

La primera subsidiaria es un proveedor de servicios de integración de redes de telecomunicaciones; la segunda proporciona los servicios de fibra óptica y datos a grandes corporativos o instituciones gubernamentales; y Triara “integra, comercializa y vende los servicios de tecnología de la información”.

Slim sacó “los servicios de datos de Telmex y los transfirió a Red Uno, Uninet y a Triara. Ellos tienen el monopolio de los bancos de datos. No les afectará la separación funcional”, advirtió Miguel Angel Lara Sánchez, jubilado en 2012, después de trabajar 33 años en la compañía.

Lara Sánchez subrayó que “formalmente” estas tres empresas son subsidiarias de Telmex, pero el sindicato no tiene contrato con ninguna de ellas. Calcula que la relación entre trabajadores contratados por outsourcing y sindicalizados es “de 20 a 1” en la compañía de Slim.

El problema de pensiones y primas de antigüedad es uno de los más fuertes al interior de Telmex. En 2016 la empresa reconoció un costo laboral de 4 mil 240 millones de pesos y un interés neto de 7 mil 375 millones de pesos “de la porción no fondeada de las obligaciones de las pensiones”, según el reporte de diciembre de 2016 de la propia empresa.

Foto: El Informador.