Para el articulista Jan Martínez Ahrens, corresponsal de El País en Washington, el conflicto de Trump con Bannon era algo que se avecinaba. Ahrens arguye que a lo largo de su mandato Trump ha  eliminado con más pompa que estrategia a los personajes virulentos de su partido. Primero lo hizo con el teniente islamofóbico Michael Flynn, el exasesor Sebastian Gorka y el veleidoso Anthony Scaramucci, quien solamente duró diez días en el cargo de director de comunicaciones. Con Bannon era aparentemente distinto, ya que el director de Breitbart News fue, bajo los ojos de los analistas políticos, pieza clave en la obtención de la presidencia. Presidencia que, menciona el polémico libro Fire and Fury, Trump “ni siquiera pensaba alcanzar” pues solo quería “revivir su marca con la candidatura”.

The Guardian se centró en el “estado mental de Trump” porque en el libro se recopilan testimonios de sus colaboradores. Estos aseguran que su “estado mental está cada vez más fracturado», algo que se nota con sus “repeticiones incesantes”. Todos estaban muy conscientes del ritmo creciente de las repeticiones (de Trump)», escribió Wolff. «En 30 minutos repetía palabra por palabra y expresión por expresión, las mismas tres historias; ahora era en 10 minutos. De hecho, muchos de sus tweets fueron el producto de sus repeticiones, simplemente no podía dejar de decir algo».

Bandy Lee, profesor clínico asistente de la Facultad de Medicina de Yale, analizó el perfil psicológico de Trump e informó a una docena de miembros del Congreso sobre los riesgos potenciales asociados con el comportamiento del presidente. “El peligro se ha vuelto inminente”, dijo Lee.

«Ha mostrado una atracción por las armas poderosas y la guerra y ha provocado a una nación hostil que ya tiene un líder inestable y una potencia nuclear», agregó en referencia al reciente tuit de Trump contra el líder de Corea del Norte, en donde menciona que su “botón nuclear es más grande y más poderoso». «Todos estos signos no son solo signos de peligrosidad, sino del tipo de violencia más catastrófica que podría poner fin a la vida humana tal como la conocemos», dijo.

Por su parte, los medios ultraderechistas que enarbolaron a Bannon se pusieron del lado del presidente. El miércoles, los titulares de medios como Fox News, Drudge Report y The Gateway se enfocaron en demostrar la inestabilidad mental de Bannon y la integridad ética del presidente. Incluso el medio que encabeza Bannon, Breitbart News, se puso principalmente del lado de Trump.  La patrocinadora más importante del  portal, Rebekah Mercer, expresó: “No apoyamos sus recientes acciones y afirmaciones (las de Bannon)”, aseguró Mercer en un comunicado donde aclaró que “mi familia y yo no hemos tenido contacto con Steve Bannon en muchos meses y no hemos aportado apoyo financiero a su agenda política”.

Al enterarse que Bannon lo tachó de antipatriota y lo acusó de conspirar con los rusos, el  presidente  dijo que “había perdido la cabeza” y señaló que ni representaba a su base electoral ni había tenido tanta influencia sobre él. En un segundo acto, la portavoz Sarah Huckabee Sanders lanzó el jueves un mensaje a los dueños de Breitbart,  exhortándolos a alejarse de Bannon.

Para la BBC, Trump  “abrazó el establishment republicano a cambio de hundir a Bannon en el ostracismo”. “Como impulsor del sitio web de derecha Breitbart News le ayudó al entonces candidato Trump a propagar su mensaje de Estados Unidos primero, lo cual contribuyó a que ganara la presidencia; sin embargo, toda esta autoridad quedó eliminada con la despectiva descripción que hizo Donald Trump de su antiguo asesor y confidente”.

CNN solicitó una entrevista con Bannon, pero se negó.