65 periodistas y trabajadores de los medios de comunicación han muerto a lo largo del año 2017, la cifra más baja en los últimos 14 años, asegura la organización Reporteros sin Fronteras (RSF).

26 murieron “en su trabajo como víctimas colaterales” de un ataque aéreo, un bombardeo de artillería o un atentado suicida. Los 39 restantes fueron asesinados “deliberadamente porque amenazaban intereses políticos, económicos o delictivos”.

RSF dijo que la disminución en las muertes se debe a periodistas que huyen de “países como Siria, Yemen y Libia, que se han vuelto demasiado peligrosos”, y a la vez  reconoció “una creciente conciencia en la necesidad de proteger a los periodistas”.

Recalcaron que países que no están en guerra se han vuelto tan peligrosos como los que sí  lo están. “Siria fue el país más peligroso para los periodistas, con 12 muertos, uno más que en México, donde muchos periodistas han huido al extranjero o han abandonado el periodismo”. Muchas de las mujeres víctimas eran “reporteras de investigación experimentadas con un estilo de escritura abrasivo”, destacan.

Luego de Siria y México, los países más peligrosos para los reporteros fueron Afganistán, donde nueve periodistas fueron asesinados en 2017, e Irak, donde murieron ocho. Con cuatro periodistas asesinados a tiros, Filipinas se corona como el país más mortífero de Asia.