Como en la serie televisiva de los años cincuenta, Los Intocables, basada en el libro que escribió Eliot Ness y Oscar Fraley, el expresidente Carlos Salinas de Gortari y el presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, luchan, desde sus trincheras, por el poder al que llaman mafia o política ficción.

No pelean en elecciones. El primero se convirtió en presidente por medio de un fraude electoral, en 1988 y luego, el egresado de Harvard, se especializó en fraude. El segundo, que va por su “tercera es la vencida” elección presidencial, lleva desde el 2006 buscando la manera de evitarlos.

Por eso, López Obrador reacciona cada vez que viene Carlos Salinas de Gortari a México, porque el expresidente, según López Obrador, es “el jefe de la mafia en el poder” que ayudó al expresidente Vicente Fox a operar su desafuero como Jefe de Gobierno capitalino, los videoescándalos, el fraude electoral del 2006 y manifestó sus sospechas porque Salinas reapareció en el país en 2011, cuando participó como orador en la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado (AMAI).

Y ahora vuelve, a unos días de que empiecen las precampañas presidenciales, para presentar su libro Aliados y adversarios. TLCAN 1988-2017.  El 23 de noviembre, en el evento realizado en el Colegio Nacional de Ingenieros Civiles de México, igual que en 2011, le devolvió la deferencia de llamarlo innombrable.

Como López Obrador dice que su “pecho no es bodega”, le respondió desde Jalisco, donde la gente no se raja, acusando a Salinas de Gortari de andar “muy declarador” y le recordó que desde el sexenio del difunto Miguel de la Madrid se han privatizado los bienes nacionales.

En 2003, luego de los videos escándalos, López Obrador se ha referido a Salinas de Gortari como “El innombrable”. De la misma forma en que sucedió durante el sexenio de Miguel de la Madrid, cuando, como diría el señor telenovela: Ernesto Alonso, se le apareció el chupacabras, refiriéndose al expresidente de la privatización comercial con el Tratado de Libre Comercio.

 

En 2004, el gobierno de Vicente Fox lo desaforó como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, para trastocar sus aspiraciones presidenciales. El tabasqueño denunció un complot encabezado por Salinas de Gortari.

El “jefe de la mafia en el poder”, como lo acusó López Obrador, fraguó el fraude electoral en 2006 en diversas reuniones que sostuvo con Fox, Rosario Robles, Fernández de Cevallos y otros, para operarlo.

Los datos son mencionados, también, por el denostado empresario argentino en su libro Derecho de réplica, de 2009, en el que menciona a Santiago Creel, Rafael Macedo de la Concha, Eduardo Medina Mora, Elba Esther Gordillo, Manuel Andrade, Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto y Juan Molinar Horcasistas, como “la banda” que fraguó el fraude en 2006. De esta manera, ensuciaron la imagen de López Obrador, acusándolo de ser “un peligro para México”.

Ahumada aseguró que Salinas de Gortari es quién tuvo la última palabra. También lo considera como el responsable de dar a conocer los  videoescándalos en Televisa, en 2003, junto con los mismos personajes citados y a los que el argentino pidió 400 millones de pesos. Por el favor, según Ahumada, Fox liberó a Raúl Salinas de Gortari antes de terminar su sexenio.

Por su parte, a Salinas de Gortari sólo lo ha calificado como populista y se ha negado a debatir con él públicamente y ahora lo “tutea” para decirle “innombrable”, pero sin decir su nombre.

Pero en su transformación, López Obrador ha asegurado que no tiene enemigos, que no quiere venganza sino justicia. Su colaborador más cercano para el 2018 es el empresario regiomontano, Alfonso Romo, amigo de Salinas de Gortari ¿Será que los innombrables ahora se volverán intocables?

 

Foto: Parabólica.