En menos de quince días, los precios de la gasolina en México se liberalizarán completamente, y es que la Comisión Reguladora de la Energía (CRE) ha anunciado este pasado jueves que extenderá la flexibilización de los mercados de carburantes a todo el país este 30 de noviembre, un mes antes de lo originalmente previsto.

Dicen los de la CRE que, con este cambio, se busca «acelerar los efectos positivos de la apertura», como la participación de nuevos actores y la llegada de nuevas inversiones al mercado. La liberalización supone que los precios pasan a estar determinados en función de su cotización en los mercados internacionales y el coste de transporte al punto de venta. Sobre ese precio, tanto Pemex como las diversas empresas que buscan un pedazo de pastel del mercado mexicano de en lo que se refiere a estaciones de servicio, pueden aplicar descuentos.

Tras la apertura del mercado a la competencia, empresas del sector como las estadounidenses Exxon Mobil y Chevron; la británica BP y la anglo-holandesa Shell, han abierto sus primeras estaciones de servicio en México o lo harán en los próximos meses. Por su parte, la española Repsol, buscará un lugar en el mercado mexicano con más de mil puntos de suministro.

A ellos, hay que agregar las empresas mexicanas que también tienen participación en este mercado, como son: Grupo G500, que en compañía de la suiza Glencore, podría ser la competidora número uno de Pemex; sin descartar a Oxxo y 7 Eleven.

Lo preocupantes es que, aunque se niegue, habrá desconcierto durante diciembre respecto a los precios de la gasolina, y con estas medidas, es probable que se busque aprovechar las fiestas decembrinas para minimizar el golpe a los bolsillos.

Faltan menos de quince días, y con las definiciones de candidatos presidenciales a la vuelta de la esquina, junto al reemplazo en el Banxico, el desconcierto económico podría producirse.

Todo está dado.

 

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