Bernardo Gómez, el Control Político

Mucho menos visible que Azcárraga Jean, pero reconocido por todos los políticos y funcionarios de alto nivel como el verdadero “operador” de los acuerdos gubernamentales y las operaciones “sucias” de Televisa, Bernardo Gómez fue considerado siempre el verdadero “poder tras el trono” en el consorcio.

Amigo desde la adolescencia de Azcárraga Jean, Gómez se convirtió en el interlocutor con todos los presidentes recientes. Con Martha Sahagún, entonces vocera de Vicente Fox, logró en octubre de 2002, el decretazo que desapareció el impuesto del 12.5 por ciento de los tiempos fiscales y frenó la reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión que se negoció en la Secretaría de Gobernación, en los tiempos de Santiago Creel.

Bernardo Gómez participó activamente en la trama de los videoescándalos de marzo de 2004, junto con el empresario Carlos Ahumada y la ex jefa de Gobierno capitalino, Rosario Robles, según relata el propio constructor de origen argentino en su libro Derecho de Réplica.

En diciembre de 2005 y en marzo de 2006, en pleno proceso de sucesión presidencial, Gómez presionó a diputados, a senadores y a los entonces candidatos presidenciales para que se aprobara la Ley Televisa, que finalmente fue desechada por la Suprema Corte de Justicia en 2007.

En el sexenio de Felipe Calderón, Bernardo Gómez mantuvo una relación tirante, pero siguió operando las principales relaciones con los gobernadores, especialmente con el joven mandatario priista del Estado de México, Enrique Peña Nieto, con quien negoció acuerdos publicitarios y de promoción política.

Prácticamente todos los gobernadores o legisladores que quieran tener una buena relación y promoción en los noticiarios de Grupo Televisa tienen que hacer antesala con Bernardo Gómez, a quien consideran un “operador implacable”. A él se le atribuye, incluso, la promoción de la película La Dictadura Perfecta, de Luis Estrada, para mitificar su propia influencia.

La más reciente demostración de la influencia de Bernardo Gómez fue la aprobación fast track en las comisiones y en el pleno del Senado, el mismo jueves 26 de octubre, de una serie de reformas a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que disminuye las facultades del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en materia de defensa de los derechos de las audiencias y elimina la obligación de los concesionarios de radio y televisión de distinguir entre publicidad y contenido, además que privilegia la “autorregulación” y el nombramiento de defensores de audiencia a modo de los concesionarios.

Sin discusión y con el mayoriteo de las bancadas del PRI, del Partido Verde y 12 senadores del PAN, las reformas conocidas como Ley Televisa Döring fueron aprobadas por 72 votos a favor, 13 en contra y 3 abstenciones.

La especialista Irene Levy, presidenta de Observatel, afirmó que esta reforma es “una total falta de respeto al Poder Judicial dado que justo acaban de listar las controversias para su discusión”, en relación con los recursos pendientes en la Suprema Corte de Justicia que deben resolver si el IFT tiene o no atribuciones para regular los derechos de las audiencias. El ministro ponente es Alberto Pérez Dayán

Además, la reforma aprobada en Cámara de Diputados, en abril de este año, y en el Senado, elimina la facultad del IFT de ordenar la suspensión precautoria de las transmisiones de los concesionarios que vulneren los derechos de las audiencias.

“No pretendamos tapar el sol con un dedo: TV Azteca y Televisa ya le jalaron las orejas a la telebancada en el Senado para que se pase tal cual esta minuta”, afirmó el senador Fidel Demédicis, del PT-Morena.

Los propios senadores y diputados federales consultados por Proceso admitieron que el texto de la iniciativa de reformas fue redactado en las oficinas de Televisa y cabildeado por Javier Tejado Dondé, asesor jurídico de la empresa, y su jefe Bernardo Gómez.

 

El autoexilio del padre

La salida de Azcárraga Jean como presidente de Televisa recordó a muchos especialistas y conocedores de la empresa, la maniobra de su padre Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, quien anunció su autoexilio y la renuncia a la presidencia del consorcio seis semanas después de que terminara la Copa Mundial México en 1986.

En ese entonces, El Tigre le entregó las riendas de la empresa a Miguel Alemán Velasco, el segundo accionista más importante de la compañía e hijo del expresidente del mismo nombre.

Azcárraga Milmo se fue a radicar a Estados Unidos. El pretexto fue incursionar en el mercado norteamericano, fundar una agencia informativa trasnacional denominada Eco.

El autoexilio de El Tigre se produjo tras la polémica generada por la cobertura de Televisa frente al fraude electoral del PRI en las elecciones de Chihuahua. En 1986 se dio el primer movimiento social para llamar a un boicot contra el monopolio televisivo.

Ahora, Azcárraga Jean se retira en el ocaso del sexenio de Enrique Peña Nieto, el político mexiquense que ascendió a la presidencia de la República con el apoyo explícito de Televisa, a cambio de jugosos contratos de publicidad y de prebendas.

Televisa y Peña Nieto comparten ahora una severa crisis de credibilidad, de confianza y de viabilidad frente a la sucesión presidencial de 2018.