“Lo digo con mucha humildad, tengo recursos y  tiempo para romperles la madre”, afirmó Emilio Lozoya Austin, a un grupo de reporteros que lo abordaron a la salida de la Academia Mexicana de Derecho Internacional. Fue la noche del jueves 26 de octubre. El ex director de Pemex había sido invitado a la ceremonia y conferencia brindada por su abogado Javier Coello Trejo, “un gran ser humano”, ex fiscal anticorrupción y ex subprocurador de lucha contra el narcotráfico.

Horas antes de esa ceremonia, Lozoya Austin acudió con Coello Trejo a comparecer ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE). Se declaró “completamente inocente” de la acusación presentada por el PRD que lo acusa de haber recibido sobornos de la empresa constructora brasileña Odebrecht y destinar parte de estos recursos a la campaña presidencial priista de 2012.

Coello Trejo declaró que debían revisar “con calma” los 14 tomos de la carpeta de investigación que había abierto el ex titular de la FEPADE, Santiago Nieto Castillo, cesado de manera fulminante el viernes 20 de octubre por el encargado de despacho de la Procuraduría General de la República, Alberto Elías Beltrán.

La FEPADE había obtenido información relacionada con declaraciones que realizó el ex director de Odebrecht, Carlos Fadigas, a autoridades brasileñas. La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad publicó parte del expediente del caso Java Lato (“manos limpias”) de Brasil que dan cuenta de sobornos por 500 mil, 400 mil y 510 mil dólares entre el 23 de mayo y el 8 de junio de 2012, a una cuenta off shore denominada Latin America Asia Central, vinculada presuntamente a Lozoya. El ex director de Pemex ha negado tener relación con esos depósitos.

La contraofensiva mediática y legal de Lozoya Austin en el caso Odebrecht dio resultado en menos de quince días: renunció el titular de la Procuraduría General de la República; removieron al titular de la FEPADE y quedó en el limbo la investigación del caso Odebrecht o reducido a funcionarios menores, según información de la titular de la Secretaría de la Función Pública, Arely Gómez.

El lunes 16 de octubre, el titular de la PGR, Raúl Cervantes Andrade, anunció ante el Senado que renunciaba a la dependencia y a la posibilidad de contender como Fiscal General de la República para un periodo de 9 años. Cervantes entregó un informe de 16 cuartillas al Senado y reiteró que la dependencia “está desarrollando la investigación de un buen número de los casos de corrupción más importantes como el de la empresa Odebrecht”, pero no dio más detalles.

Cuatro días después, 20 de octubre, fue cesado Santiago Nieto Castillo bajo el argumento de que violó el Código de Conducta de la procuraduría, al revelar partes de un proceso de investigación en curso, presuntamente en el caso de Odebrecht.

El miércoles 25 de octubre, Santiago Nieto sorprendió a sus propios defensores en el Senado cuando negó en entrevista con Carlos Loret de Mola haber recibido presiones del ex director de Pemex, Lozoya Austin, y culpó al reportero del periódico Reforma haber tergiversado unas declaraciones suyas respecto al tema de la investigación de Odebrecht.

“-¿Recibió usted presiones por el caso Odebrecht? –le preguntó el conductor de Televisa.

“-La presión que puede generar algún tipo de caso, siempre hay algún tipo de condiciones que pueden ser complicadas…Una carta como la que presentó el señor Lozoya no presiona a ninguna persona. Inclusive, yo se la contesté en sentido negativo rechazando los tres planteamientos que él me hacía”.

Nieto Castillo desmintió así la nota publicada en primera plana del Reforma con el título “Presiona al Fiscal por PRI-Odebrecht”. De golpe, el ex titular de la FEPADE negaba el contenido fundamental de esa nota informativa y, por tanto, el presunto origen de su destitución dos días después.

El viernes 27 de octubre, en medio del atorón legislativo en el Senado por su comparecencia, Santiago Nieto se retiró del proceso de objeción de su remoción, argumentando que “no existen condiciones” para desarrollar su función,  y que su caso había generado una “polarización” en el Senado de la República.

“No existen los consensos necesarios para que pueda desarrollarse dicha comparecencia”, sentenció Nieto Castillo en su mensaje a medios de comunicación, leído en un hotel de la avenida Reforma.

“De hecho, no hay acuerdo ni se visualiza en un futuro inmediato puedan existir los consensos en torno al procedimiento. Mientras tanto, las posiciones se polarizan y los días pasan. Mi planteamiento ha derivado en una rispidez política”, abundó.

Nieto Castillo rechazó contestar si había recibido amenazas para él o su familia y menos quiso referirse al caso que provocó esta crisis institucional y la tensión política en el Senado: el caso Odebrecht.

Sólo anunció que se retiraba para “preparar mi defensa jurídica tanto en las denuncias penales como en los procedimientos administrativos por venir. En cuanto me sea posible retornaré a mis actividades como académico”.

El equipo jurídico de Lozoya Austin interpuso en esta semana dos denuncias contra Santiago Nieto por la presunta omisión del ex titular de la FEPADE para citar al ex director de Pemex a conocer las acusaciones en su contra en el expediente Odebrecht y por uso indebido del servicio público al revelar información confidencial de una carpeta de investigación. El mismo argumento utilizado por Elías Beltrán para destituirlo y por senadores del PRI y del Partido Verde para acusarlo de alterar el “debido proceso”.