El pasado 18 de julio se presentó en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el último libro de la escritora feminista Marta Lamas, El fulgor de la noche. El comercio sexual en las calles de la Ciudad de México. La sede de la presentación fue el Museo de la Ciudad, en la capital chiapaneca.

Marta Lamas es una antropóloga mexicana y catedrática de ciencias políticas del ITAM. Es profesorae  investigadora de la UNAM, adscrita al Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG). Lamas es una de las feministas más destacadas en México en temas de género, trabajo sexual y derecho a decidir.

Arturo Alfaro, de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, quien compartió el panel de presentación, mencionó que cuando Marta comenzó a entrevistar a las trabajadoras sexuales en los años 80, empezó un trabajo de investigación que se concentra en un cuestionamiento: ¿Porque el trabajo sexual es el trabajo mejor pagado para las mujeres ? Pocas mujeres eligen por sí mismas dedicarse a esta actividad; la mayoría son explotadas.

“En el libro llega un momento en que las trabajadoras sexuales no son tocadas por instituciones , me conmovió que un funcionario público hablara de trabajo sexual y salud y cómo prevenir infecciones de transmisión sexual, está perspectiva que nadie quiere tocar”. Suele hablarse de trabajadoras sexuales resaltando estereotipos y criminalizándolas.

Patricia Uribe, médica especializada en salud sexual y reproductiva, hizo notar que El fulgor de la noche invita a reflexionar sobre la violencia de género. El libro consta de 7 capítulos y destaca el trabajo sexual y las medidas de salud que existen al respecto. En los primeros capítulos permite contextualizar la trata y las diversas posturas ante estos fenómenos. Marta como académica y mujer familiarizada con los ambientes que aborda, trata de mostrar el comercio sexual que era invisible pero ahí estaba, también la diversidad sexual. Existen dos opciones: que se reconozca la diversidad y los matices o que se prohíba y criminalice.

Han pasado 3 dedicadas del surgimiento VIH/SIDA, ha habido avances como la revista Lancet y sus publicaciones sobre salud sexual. En el 2014, en uno de sus artículos científicos, es estupendo que hayan participado las mismas trabajadoras sexuales de forma directa en la redacción. Se ha demostrado que criminalizar, poner medidas punitivas o prohibir no disminuye el sida
El libro debe ser tomado por especialistas, académicos y ciudadanos que son el factor clave en la protección de las trabajadoras sexuales sobre los diversos riesgos. Las autoridades de salud tradicionalmente han sido ajenas a las medidas sanitarias o no les han puesto el debido interés.

En todos los estados existe el trabajo sexual y no solo en Chiapas hay un control unilateral respecto al tema. El fulgor de la noche es un apoyo para esta labor. Su difusión será importante para elaborar políticas públicas, para proponer soluciones y no abordar de forma superficial el tema. Hay que comprometerse con la perspectiva de género y la justicia social.

El trabajo sexual también nos toca, y nos toca a los que estamos en salud, política y gobierno.

En la presentación, Marta afirmó que, como feminista, pensaba en el tema de «las putas» y luego se dio cuenta que el término puta no solo es utilizado para términos sexuales; reputación, puta, prostituta son palabras que escuchamos a diario.

“De mis compañeras feministas escuche que todas eran víctimas y que este trabajo conducía a la trata de blanca, ahí empecé a trabajar más sobre el tema”.

Hay que saber sobre el comercio sexual no es como otros comercios; hay una economista que dice que en el mercado de las verduras por ejemplo no hay estigma, y en el trabajo sexual sí.

Un funcionario público en Inglaterra dijo hace años que la “prostitución” provocaba repugnancia, a todo esto la ley no se puede apegar alguna ideología, religión etc.  No hay ninguna referencia en la investigación en la responsabilidad de los hombres, la «prostitución es un tema solo de mujeres», ¿y los clientes? Se invisibilizan.

Estamos reproduciendo con violencia simbólica la estigmatización de las trabajadoras sexuales.

Es muy importante distinguir; el trabajo sexual no lleva directamente a la trata, lo que lleva a la trata son las redes criminales.