Un domingo 19 de junio de 2016, Día del Padre, más de 800 policías federales y estatales de Oaxaca, fuertemente armados, se dirigieron al municipio de Nochixtlán para desalojar el plantón encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y por padres de familia.

Los policías no acudieron en plan de paz. Fueron a cazar y a tirar a matar. Abrieron fuego indiscriminado contra la población, a pesar que la Policía Federal insistió que no portaban armas ni toletes y que sólo “respondieron” a ataques de los “radicales”.

Las imágenes que se difundieron desde ese mismo día y la investigación posterior reflejaron que no fue un operativo de desalojo sino una matanza planeada desde un principio. Oficialmente, fueron 8 civiles muertos, 108 heridos y 23 detenidos. Extraoficialmente, la Defensoría de Derechos humanos de Oaxaca tiene documentados 11 muertos y más de 110 heridos.

En el operativo de aquel domingo de hace un año, las fuerzas policiacas persiguieron a los hijos, esposas y padres de familia de Nochixtlán. El párroco del poblado protegió a algunos pobladores e hizo tañir las campanas del templo para llamar a la defensa de muchos habitantes que apoyaron a los maestros.

A un año de distancia, no hay un solo policía detenido, mucho menos los mandos medios y altos que dieron la orden de disparar contra la población.

El sábado iniciaron las jornadas de conmemoración en Oaxaca. El titular de la CNDH, Raúl González Pérez, el Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Jan Jarab, y el ombudsman local, Arturo Peimbert, recorrieron los sitios de Asunción Nochixtlán, donde fueron agredidos los habitantes, como la Hacienda Blanca y Huitzo.

En el encuentro con pobladores, escucharon las denuncias de que continúan las agresiones y la persecución. Muchos han sido amenazados, perseguidos, acosados, desplazados.

La CNDH emitió un comunicado para exhortar a las autoridades de procuración de justicia local y federal a “cimentar y concretar la actuación ante la ausencia de resultados de las investigaciones realizadas”.

La CNDH admitió que la “falta de confianza” de los pobladores con las autoridades ha generado dificultades para las autoridades de procuración de justicia, pero subrayó que los responsables de la investigación “deben poder identificar las fallas que ocasionaron tal grado de violencia, las órdenes emitidas en este sentido y las personas presuntamente responsables”.

“De manera particular, los hechos ocurridos el 19 de junio de 2016 deben ser interpretados en el contexto histórico del estado de Oaxaca. El rezago en el goce igualitario de los derechos humanos, en particular los derechos económicos, sociales y culturales, históricamente ha generado un clamor de justicia social que no ha sido debidamente atendido”, sentenció la CNDH.

Este lunes 19 de junio continuarán los actos conmemorativos y la demanda de justicia para las víctimas de la matanza de Nochixtlán.

Fotografía Revista Proceso.