Para documentar el optimismo de las empresas culturales de Monsiváis Aldo Sánchez entrevistó a amigos y contemporáneos del escritor como Iván Restrepo, Luis Prieto, Vicente Rojo, Francisco Toledo, Elena Poniatowska, Rafael Barajas, El Fisgón, las hermanas Carmen y Magdalena Galindo, Juan Villoro, Enrique Florescano, y recuperará los testimonios escritos de José Emilio Pacheco, Sergio Pitol y Fernando Benítez.

Una sección será “los libros de Carlos Monsiváis” donde se presentará una colección de más de 150 ejemplares con dedicatorias de escritores como Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Octavio Paz o Gabriel García Márquez al autor de Escenas de Pudor y Liviandad.

“Vamos a tener una interacción muy franca con el público. Queremos que tenga una parte lúdica. El objetivo es que los jóvenes que acudan a la exposición conozcan a Monsiváis, a sus contemporáneos, la importancia de sus iniciativas, lo mucho que sembraron”, afirmó Henoch de Santiago.

El director de El Estanquillo afirmó a Proceso que el 70 por ciento de los visitantes a este museo son menores de 35 años. Muchos de ellos no conocieron a Monsiváis, pero han convertido al sitio en una referencia dentro del panorama cultural de la Ciudad de México.

El Estanquillo fue concebido por Monsiváis desde 2003 cuando el entonces jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, le propuso crear un patronato para exponer la extensa colección del escritor. En 2007, en el gobierno de Marcelo Ebrard, fue inaugurado El Estanquillo y, de entonces a la fecha, a realizado cuatro o cinco exposiciones por año. En 2016 alcanzó la cifra récord de visitantes al llegar a 150 mil y De Santiago prevé que en 2017 puedan atraer a 180 mil visitantes.

Francisco Vidargas, curador de la exposición, confió a Proceso que el objetivo es “recuperar a un Carlos que no tenemos muy en cuenta. Siempre se piensa en él como cronista y escritor, pero se conoce poco su papel como promotor de grandes iniciativas culturales”.

La idea de “Monsiváis y sus Contemporáneos” surgió de una plática entre Vidargas, Rafael Barajas y Henoch de Santiago. Buscaron tener el testimonio de quienes colaboraron con él en empresas culturales que “algunas de ellas surgieron de manera voluntaria y muchas otras fueron involuntarias”.

El curador recuperó el primer gran desplegado que redactó y firmó Monsiváis en los años setenta y fue el germen del movimiento lésbico-gay en México.

También incluirán las escenas de las cerca de 10 películas donde Carlos Monsiváis participó como “extra”, como intérprete de sí mismo o como un Santa Clós embriagado que pronuncia el Brindis del Bohemio.

“Es un resumen parcial de un Carlos Monsiváis que muchas veces olvidamos”, admitió Vidargas. Constituyen “breves pinceladas de los años cuarenta, cincuenta que fueron su etapa formativa” y después su intensa participación en los años setenta hasta su fallecimiento, en junio de 2010, en la promoción de muchas iniciativas culturales.

Su sentido del humor, la ironía, el gusto por la farándula como expresión de una cultura popular siempre en constante transformación, sus manías como coleccionista y bibliófilo, su gusto por la buena poesía y su impulso a las artes plásticas y a cientos de causas sociales, estarán en esta segunda gran exposición sobre Monsiváis.

-¿Incluirán aquellas “empresas políticas” o movimientos en los que participó Monsiváis? –le preguntamos a Vidargas.

-No es el objetivo fundamental de la exposición, pero, sin duda, estarán presentes. Terminamos con dos grandes fotos: una con Monsiváis acostado en una hamaca y otra con su amigo Sergio Pitol.

“Recordemos la frase que ambos acuñaron: ‘si carecemos de sentido del humor es que estamos completamente politizados’”.