El pasado 12 de mayo, a las 7:03 am, el ex líder de las autodefensas de Michoacán, Juan Manuel Mireles Valverde, salió en libertad del Centro Federal de Readaptación Social número cuatro, ubicado en Tepic, Nayarit. Purgó una condena de tres años; la fianza se fijó en 30 mil pesos y sus benefactores fueron: el diputado del Movimiento Ciudadano (MC), Daniel Moncada Sánchez, Manuel Antúnez Oviedo y Dante Delgado Rannauro, fundador de esta agrupación política. Ellos planificaron desde días antes una estrategia mediática para beneficiarse con la liberación de este luchador social. En primera instancia aseguraron que el oriundo de Tepalcatepec estaba muy enfermo, de hecho fue lo que dijo el doctor Mireles en sus primeras declaraciones ya como un hombre libre; el problema es que lucio llenó de salud.

En este contexto, vale la pena recordar lo que sucedió 24 horas antes de la liberación de Mireles Valverde; la fianza se pagó a la cinco de la tarde, por lo que la liberación tendría que esperar 12 horas o un poco más, como así ocurrió. Tenían planeado llevárselo de la cárcel al hotel Best Wester de Tepic, después de desayunar realizarían un video donde se recrearía las razones que lo motivaron a levantarse en armas y finalizaría agradeciendo el apoyo del Movimiento Ciudadano. Más tarde, subirían el material a las redes sociales. En otras palabras planeaban hacer un comercial muy elaborado.

Sin embargo, todo salió mal para este trío de pillos compuesto por: Daniel Moncada, Manuel Antúnez y Dante Delgado. No quisieron entender algo elemental: Mireles es incontrolable; quizá sean los once clavos que tiene en su cabeza, o todo el tiempo que tuvo que pasar en aislamiento en prisión un hombre tan parlanchín.

Fue penoso cuando interrumpieron al ex líder de las autodefensas cuando declaraba: “El Gobierno Federal está implicado con el narcotráfico, si yo hubiera sabido eso antes, no le entro”. Daniel Moncada abruptamente finalizó la entrevista: “Disculpen, hay restricciones legales sobre lo que puede declarar”.

No obstante, el legislador no pudo hacer nada cuando Mireles Valverde dijo que no puede hablar de Alfredo Castillo Cervantes, quien lo encarceló cuando éste fue comisionado federal para la seguridad de Michoacán.

Se dieron las circunstancias para platicar con él sobre cómo liberar a mi primo Felipe Valencia Múgica (nieto del general Francisco J. Múgica) y a su padre Jesús Valencia Ochoa. Mireles convivió con ellos en prisión y me dijo: “Odio al gobierno y no le perdono que tenga a un descendiente de un héroe nacional tras las rejas. A los autodefensas de Pátzcuaro yo los instalé, y cuando los detuvieron hable con Alfredo Castillo, quien me dijo que no me metiera en lo que no me importaba”.

Tanto es su rencor que cuando le pedí un autógrafo para una amiga que se llama Vianey Cervantes, su rostro dejó de ser amable, se transformó y me preguntó que si ella era pariente de Alfredo. Apenado le aseguré que no lo era. Él logro auto-controlarse y accedió a la petición.

Tarde o temprano Mireles terminará despotricando contra Castillo Cervantes, poniendo en riesgo su libertad. Ni todos los integrantes del Movimiento Ciudadano podrán domesticar al ex líder de las autodefensas. A esto se añade que Mireles ha descartado la posibilidad de incursionar en la política, aunque su carácter volátil podría hacer que cambie de parecer. Él anunció que pronto saldrá un libro de su autoría que relata cómo se levantó en armas hasta que se accidentó en una avioneta.

El abogado de Mireles, Ignacio Mendoza, piensa que la PGR terminará retirando los cargos contra su cliente, cuestión que luce difícil. Por lo pronto el ex autodefensa no podrá salir de Michoacán.

Twitter: @tenoriohector