El día de ayer se llevó a cabo el segundo debate entre candidatas y candidatos a la gubernatura del Estado de México. El evento estuvo caracterizado por los múltiples ataques dirigidos hacia la candidata de Morena, Delfina Gómez, y por la vaguedad en la propuesta de la mayoría de los candidatos. Lo más lamentable del evento fue el clasismo desplegado por la candidata independiente Teresa Castell. Las redes sociales reaccionaron al debate de maneras muy distintas, lo mismo con críticas incisivas y sesudas que con réplicas de las ideas elitistas de la Castell.

El candidato del PRD, Juan Zepeda, se aventó declaraciones memorables, como aquella en aseguró que, de ganar, los empresarios podrían hacer lo que quisieran en el Estado de México, sin que él representara un estorbo para sus intereses. Por su parte, el candidato del Partido del Trabajo, Óscar González Yáñez, descalificó el papel legislativo del PRD frente a reformas en las que, en realidad, este partido ha votado en contra. Josefina Vázquez Mota, pese a todas las expectativas, se dedicó a atacar a Alfredo del Mazo en vez de a Delfina Gómez, distanciándose, por lo menos en lo superficial del momento, de la estrategia PRIAN.

A Del Mazo no hay ni cómo ayudarle, con tarjetas de despensa si acaso. El candidato se la vive criticando las prácticas de su propio partido y tirando ataques que no pueden hacer más que revertirse.

La campaña de la nobleza de Atlacomulco ha sido la favorita de los memes.


Pero la que definitivamente se llevó la noche fue Teresa Castell. La candidata independiente, que ha dedicado la mayor parte de sus intervenciones a atacar, directa o indirectamente, a Delfina Gómez, hizo ayer un despliegue de todo el clasismo que está contaminando nuestras mentes, las instituciones mexicanas y estas elecciones.

Sus intervenciones estuvieron plagadas de una crítica superficial que agarró parejo. Empezó con Del Mazo, diciéndole que “con ese chaleco rojo barato” no podía esperar que la gente lo quisiera. Atacó posteriormente a Juan Zepeda, diciéndole que era un hombre “del pueblo” que “fingía no serlo”. A Delfina Gómez le dijo que «quisiera saber en dónde estudió, qué maestrías tiene, por qué no sabe hablar, confunde las palabras» y le «queda mucho en duda quién es Delfina».

No se entiende muy bien si lo que le molesta a Castell es que una persona hable el español con un acento que no sea argentino o el vocabulario de la candidata. Lo cierto es que la opción independiente quedó #requetemal con esos comentarios.

Claro que el clasismo de la Castell no es el problema, sino el síntoma, como lo demuestran los memes que atacan a la candidata de Morena por su origen, su forma de hablar o por ser mujer. Uno de los tópicos de burla fueron los postits que Delfina Gómez dejó pegados en uno de sus carteles expositivos. En el meme de aquí arriba, por ejemplo, la burla consiste en decir que en ellos venía anotada una lista de mercado. Porque claro, como Delfina Gómez es una señora, todo lo que puede hacer es la compra en el mercado.

«Estudiar una carrera marca tu vida», dijo la Castell, revelando cuál es el público al que se dirige: La gente medio educada, clasista, aspiracional, que piensa que la dignidad te la dan los títulos universitarios y que unas letras de plástico mal hechas que dicen #HechoEnCU valen más que una vida humana.