Nota publicada originalmente en Notiese.

 

De acuerdo con los resultados de la 2° Encuesta Nacional sobre Violencia basada en Orientación Sexual e Identidad de Género en México, el 49.75% de estudiantes LGBTI que participó en el estudio, afirman ser víctimas de bullying de manera regular. La violencia es más común para las mujeres trans y hombres trans que estudian secundaria y preparatoria, ya que 61% y 55% respectivamente han sido objeto de burlas transfóbicas y agresiones físicas.

La cifra baja a 43% en lesbianas y 40% de gays. Cabe mencionar que la mayoría de quienes dijeron no ser víctimas de violencia, no están “fuera del clóset”, es decir, sus compañeros no saben que son lesbianas o gays.

La Encuesta fue llevada a cabo por diversas organizaciones de la sociedad civil con trabajo en la defensa y promoción de los derechos de la población LGBTI: Fundación Arcoíris, El Clóset de Sor Juana e INSPIRA, con el apoyo de la organización GLSEN de Estados Unidos. Los resultados fueron presentados esta mañana en la Secretaría de Relaciones Exteriores, en el marco del Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia (IDAHOT) que se conmemora el próximo 17 de mayo.

La investigación contó con la participación de 1,770 estudiantes de secundaria y preparatoria que se reconocieron como LGBT de todo el país, de entre 12 y 19 años. El cuestionario se aplicó entre junio y septiembre del 2016 a través de internet, con el fin de mantener la confidencialidad de las y los participantes. La misma encuesta fue aplicada en otros países como Brasil, Chile, Colombia y Perú con el fin de comparar los resultados a través de la región latinoamericana, según lo explicó Roberto Pérez de la Fundación Arcoíris, una de las convocantes de la encuesta.

El 60% de las y los participantes dijeron que no reportan los incidentes de bullying al personal escolar debido a que tienen miedo a ser discriminados o a que sean “sacados del clóset” ante sus padres. De quienes sí reportan los incidentes, sólo la mitad tuvieron una respuesta positiva por parte de sus maestros o directivos, lo cual muestra que la homofobia no sólo existe entre estudiantes sino también entre el personal de las escuelas.

La encuesta reveló que un 15% de los participantes sufre ciber-acoso de forma regular, sin embargo la violencia verbal y física en la escuela es mucho mayor que la virtual, particularmente en baños, vestidores y clases de educación física. Las y los estudiantes que reportaron mayores niveles de violencia verbal y física tuvieron un 24% más de síntomas depresivos en comparación con quienes reportaron nula violencia hacia ellos por parte de sus compañeros, según Ricardo Baruch del Instituto Nacional de Salud Pública, quien apoyó en el análisis de los datos.

Un 35% reportó que en los contenidos de las materias, nunca se han abordado temas de diversidad sexual, un 30% dijo que en su escuela se ha abordado el tema de diversidad sexual de manera positiva mientras que un 24% dijo que se abordó de manera negativa. Las materias en las que se tocaron los temas más frecuentemente fueron Formación Cívica y Ética así como Español.

La 1° Encuesta sobre Bullying Homofóbico se presentó en el 2012, en colaboración con la Comisión Nacional de Derechos Humanos. En ella se reportó que 3 de cada 4 gays y 1 de cada 2 lesbianas habían sido víctimas de bullying durante su etapa escolar.

Las organizaciones convocantes recomendaron que se incluyan contenidos que fomenten el respeto a la diversidad sexual desde la escuela primaria y secundaria, como ya lo ha recomendado la UNESCO a nivel internacional. Además, son necesarias las capacitaciones y manuales para el personal docente, para poder apoyar adecuadamente a las y los estudiantes con diversas orientaciones sexuales e identidades de género.

Rubí Romero, de El Clóset de Sor Juana mencionó que es necesario que el gobierno federal y los gobiernos estatales desarrollen políticas más estrictas para eliminar la violencia escolar por cualquier motivo, pero con particular énfasis en la población LGBT que es quien suele ser más vulnerable ya que en muchas ocasiones no cuenta con apoyo de su familia ni de sus maestros. Así mismo, alentó a las y los estudiantes LGBT a no quedarse callados y denunciar cualquier acto de homofobia dentro y fuera de la escuela.