Reportaje publicado en revista Proceso No. 2117

 

Considerada como la licitación de frecuencias de radio más grande en los últimos 20 años por estar en juego un total de 257 estaciones en FM y en AM, la subasta del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) abrió la caja de Pandora sobre las trampas entre los grandes grupos radiofónicos privados en México, ventiló la sospecha de la participación de funcionarios del actual gobierno federal como posibles “prestanombres” de consorcios radiofónicos y exhibió un papel débil de los órganos reguladores, como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que acabó lavándose las manos en medio de una agria polémica.

Todo este conflicto se ha generado en el contexto del realineamiento de los concesionarios de radio y televisión en vísperas de la sucesión presidencial de 2018 y el descontento de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión (CIRT), el organismo cúpula de los concesionarios, porque esta nueva licitación “encareció” el valor de las concesiones y deberán pagar más por la contraprestación de sus refrendos. Una buena parte de las concesiones vence antes del 2020.

Desde el 15 de junio de 2016, la CIRT se opuso a la licitación del IFT porque supone riesgos económicos y el organismo regulador “decidió simplemente no analizar la viabilidad económica plaza por plaza, con lo que se crea un entorno desfavorable para la viabilidad financiera de nuestras estaciones existentes”, según su comunicado oficial.

Por lo pronto, las presiones y fracturas al interior de la CIRT se ventilaron en su reciente reunión de su Consejo Consultivo, realizado el 24 y 26 de mayo en Tampico. Versiones de participantes en este encuentro señalaron que hay reclamos en contra de su actual presidente Edgar Pereda Gómez, por no haber defendido al sector.

Por si fuera poco, Edgar Pereda es hijo de Adrián Pereda, fundador del grupo Radiorama, el consorcio radiofónico más grande del país vinculado al escándalo de Tecnoradio, el consorcio que incumplió el 22 de mayo con el pago de 288 millones de pesos por la contraprestación de 37 frecuencias en AM y FM que ganó. El retiro de Tecnoradio representó que el IFT obtuviera sólo 783.6 millones de pesos por las señales licitadas y no más de los 1,200 millones que pronosticaron.

En su discurso del pasado 24 de mayo, Edgar Pereda afirmó en Tampico que “la industria le da la bienvenida a la competencia, pero, como lo hemos afirmado enfáticamente, con certeza jurídica, transparencia y reglas claras e iguales para todos”.

 

Tecnoradio y Radiorama

La atención se concentró desde el principio de la licitación en el presunto “nuevo jugador”, una empresa denominada Tecnoradio, que habría ganado 37 frecuencias en AM y FM, que la convertiría en un nuevo y poderoso actor en este mundo de oligopolios familiares dominado por empresas como Radiorama, Grupo Radio Centro, Grupo ACIR, Núcleo Radio Mil, Radio Fórmula, y Grupo MVS que detentan la mayoría de las 1,308 concesiones comerciales de radio que existen en el país.

Resultó que Tecnoradio no era un “nuevo jugador” y que detrás de él estaban los vínculos con Radiorama, el grupo radiofónico fundado en 1970 por Javier Pérez de Anda y Adrián Pereda. Durante los últimos años, tanto Pérez de Anda como Pereda han ido transfiriendo el poder y la propiedad de las concesiones a sus hijos y parientes. El tercer socio minoritario es la familia Sanabria.

Radiorama detenta ahora más de 400 concesiones de radio en todo el país, según el especialista Gabriel Sosa Plata, autor del libro Días de Radio, aunque información interna del IFT señala que son 155 concesiones en FM y 30 en AM, de las cuales, la mayoría está en manos de la familia de Javier Pérez de Anda, seguidas por Adrián Pereda

Actualmente, Radiorama tiene una investigación en curso en el IFT por una concentración no notificada con Grupo ACIR, de Francisco Ibarra. Radiorama pretendió hacer lo mismo que Grupo Televisa al adquirir Cablecom. Sólo dar el aviso, pero la concentración rebasó los índices y límites de concentración.

El vínculo entre Radiorama y Tecnoradio no fue revelado por las autoridades encargadas de investigar a los licitantes (IFT y SCT) sino por el responsable jurídico de Grupo Televisa, Javer Tejado Dondé, colaborador del periódico El Universal.

El 16 de mayo pasado, una semana antes de que se concluyera el plazo para el pago de contraprestaciones, Tejado Dondé publicó que el representante legal de Tecnoradio, Alí Eduardo Bañuelos, “está casado con Viviana Toscano, sobrina de Javier Pérez de Anda… Asimismo La Vivis es prima hermana de las tres hijas de Pérez de Anda, accionistas de Radiorama, de tal modo que existe parentesco por afinidad y consanguinidad en tercer grado entre el presidente de Tecnoradio y varios accionistas de Radiorama”.

La revelación de Tejado Dondé cayó como bomba en los órganos reguladores que habían dado por buena la condición de “nuevo jugador” de Tecnoradio, lo que le permitiría tener un descuento de 15 por ciento en la adquisición de las nuevas señales.

Tecnoradio no sólo tenía vínculos con Radiorama sino también con Núcleo Radio Mil (NRM) otro de los grandes consorcios radiofónicos en México, ya que Lorena Pérez Toscano, hija de Javier Pérez de Anda y pariente de la esposa de Alí Eduardo Bañuelos está casada con Mauricio Huesca, hijo de Edilberto Huesca Perrotín, fundador de NRM. Según Darío Celis, columnista de Excélsior, “los Pérez de Anda tienen una tercera parte de las acciones de este grupo” con fuerte presencia en la  Ciudad de México (columna “Dinero”, Excélsior, 24 de mayo 2017).

Entre las estaciones nuevas de mayor valor en las que Tecnoradio ganó se encontraban una en Playa del Carmen, Quintana Roo, con valor de 55.7 millones de pesos, dos estaciones en el puerto Lázaro Cárdenas, de Michoacán, con valor de 23.5 y 21.6 millones de pesos, respectivamente, una de Huauchinango, Puebla, por 20 millones y varias en Querétaro, Jalisco, Veracruz y Zacatecas.

Curiosamente, el interés de los especialistas no se concentró en los otros grupos que también adquirieron un buen número de concesiones nuevas como son Escápate al Paraíso que ganó en 14 frecuencias en AM (pagó 18 millones de pesos por una en León, Guanajuato); por Media FM que ganó 5 en AM y 7 en FM; Centrado Corporativo S.A. que ganó 8 estaciones en FM; o por el mismo Edilberto Huesca Perrotín, que adquirió 6 nuevas estaciones en FM en Campeche y Oaxaca. Pagó 25.2 y 25 millones de pesos por cada estación de FM que ganó en San Francisco Campeche.