Marzo comenzó con M de Mientras y terminó con M de Muerte.

Con la M de un México Mediático que esperaba que el presidente estadounidense Donald Trump Mostrara sus estrategias de gobierno para actuar en consecuencia, Una M de Mientras.

Concluyó con la M de Muerte a periodistas.

Será, sin duda, el mes con mayor muerte de periodistas y custodios de representantes mediáticos en la historia.

Tres periodistas fueron asesinados:

Cecilio Pineda Brito, quien colaboraba en el informador Despertar del Sur y en el semanario La Voz de Tierra Caliente, en Guerrero.

Ricardo Monlui Cabrera, propietario y director del portal El Político y editor de la columna Crisol de El Sol de Córdoba, en Veracruz.

Y, desde luego, el asesinato de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua.

Por sus características, la muerte de Miroslava adquirió una importancia especial.

Primero: porque logró nuevamente despertar la indignación de buena parte del gremio que se ha manifestado en varios estados del país para exigir una solución y un freno a la muerte de periodistas en todo el territorio nacional.

Segundo: porque La Jornada no se ha dejado de considerar hasta el momento el asesinato como un asunto de una magnitud tal que merece cotidianamente su primera plana. Esta solidaridad con un periodista pocas veces se había dado en la historia contemporánea.

Tercero: porque se presentó en el estado que gobierna Javier Corral, quien como legislador participó y hasta encabezó durante muchos años acciones en contra precisamente de la muerte de periodistas. Hoy lamentablemente este político que se convirtió en especialista mediático parece estar más interesado en vengar a su antecesor que en hacer justicia para una periodista asesinada.

Desgraciadamente no fue todo lo que ocurrió en marzo…

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