Para los amantes de la lectura, aquí las recomendaciones literarias de la semana:

  • “Rey de picas” (Alfaguara) de Joyce Carol Oates. Andrew J. Rush ha conseguido el aplauso del público y la crítica, un éxito con el que sueña la mayoría de los autores. Sus veintiocho novelas policiacas han vendido millones de ejemplares en decenas de países y tiene un poderoso agente y un editor brillante en Nueva York. También tiene una esposa y tres hijos ya adultos, y es una gloria local en el pueblo de Nueva Jersey, donde reside.
    Pero Rush esconde un oscuro secreto. Utilizando el seudónimo Rey de Picas escribe otro tipo de novelas, violentas y espeluznantes: el tipo de libros que el refinado Andrew nunca leería y mucho menos escribiría. Su vida perfecta se viene abajo cuando su hija encuentra una novela de Rey de Picas y comienza a hacer preguntas. Al mismo tiempo, Rush recibe una citación judicial tras ser demandado por una mujer del pueblo que lo acusa de plagio. Mientras la reputación, la familia y la carrera de Rush peligran, los pensamientos de Rey de Picas se vuelven cada vez más malvados.
  • “Santa María del Circo” (Alfaguara) de David Toscana. Alegoría del mundo y de la condición humana, Santa María del Circo es la historia de un grupo de cirqueros que, al llegar a un pueblo fantasma, no menos desolado que ellos, tratan de fundar un nuevo orden, construir sobre lo destruido. Su vida se convierte así en una función interminable en busca de la propia redención. El circo llegó al pueblo./ El pueblo está vacío./ ¿Qué hacemos con el circo?/ ¿Qué hacemos con el pueblo?/ ¿Qué con el enano, el hombre fuerte y la mujer barbuda?/ ¿Con el mago, el hombre bala, el contorsionista?/ Compren su boleto, damas y caballeros, niños y niñas, y entren al circo; ese circo que se va al diablo, lo mismo que todos nosotros.
  • “Enfócate” (Paidós Empresa) de Cal Newport. Las distracciones no son malas en sí mismas, lo negativo es que por ellas no logremos concentrarnos en una sola tarea a la vez y, por lo tanto, no culminemos ninguna con éxito o dentro del tiempo que tenemos previsto para ella. Este es un problema cada vez más frecuente que lleva, en muchas ocasiones, a sentimientos de frustración, ansiedad, cansancio y a altos niveles de improductividad en las organizaciones. Enfocarse en una sola actividad se ha convertido en una capacidad extraña en el mundo de hoy y, por lo tanto, según Cal Newport, en un activo cada vez más valioso en un entorno competitivo y lleno de trampas que roban nuestra atención. Trabajar a fondo permite dominar información en menos tiempo, resolver problemas de manera efectiva y obtener resultados sobresalientes, lo cual redunda en satisfacciones personales y en un impacto laboral positivo. A partir de cuatro reglas prácticas, este libro demuestra el valor de desarrollar y aumentar los niveles de concentración en un mundo que incentiva la hiperconexión y la “multitarea”.
  • “De qué hablo cuando hablo de escribir” (Tusquets) de Haruki Murakami, quien encarna el prototipo de escritor solitario y reservado; se considera extremadamente tímido y siempre ha subrayado que le incomoda hablar de sí mismo, de su vida privada y de su visión del mundo. Sin embargo, el autor ha roto ese silencio para compartir con sus lectores su experiencia como escritor y como lector. A partir de autores como Kafka, Chandler, Dostoievski o Hemingway, Murakami reflexiona sobre la literatura, sobre la imaginación, sobre los premios literarios y sobre la en ocasiones controvertida figura del escritor. Además, aporta ideas y sugerencias para todos los que se han enfrentado en alguna ocasión al reto de escribir: ¿sobre qué escribir?, ¿cómo preparar una trama?, ¿qué hábitos y rituales sigue él mismo? Pero en este texto cercano, lleno de frescura, delicioso y personalísimo, los lectores descubrirán, por encima de todo, cómo es Haruki Murakami: el hombre, la persona, y tendrán un acceso privilegiado al “taller” de uno de los escritores más prestigiosos y leídos de nuestro tiempo.
  • “Terapia amorosa” (Alfaguara) de Daniel Glattauer. Joana y Valentin se encuentran en plena crisis matrimonial; no se soportan y se pelean sin cesar. En un intento por romper esa destructiva dinámica y recobrar la armonía perdida de sus primeros años de convivencia, deciden acudir a una terapia de parejas. Pero en cuanto cruzan la puerta de la consulta comienzan de nuevo sus disputas sin sentido y cada uno procura manipular al terapeuta para que no vea más que los defectos del otro. Este les propone sin éxito varios ejercicios para restablecer el diálogo entre ellos. Agotados por la sesión, deciden hacer una pausa, tras la cual el médico regresa turbado y, con aire ausente, sugiere a la pareja la posibilidad de separarse… Es entonces cuando la dinámica del diálogo cambia por completo.