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Reportaje publicado en revista Proceso No. 2106

La opción de Mancera “no se desarrolló”
Hasta antes de su declaración de apoyo a López Obrador, Miguel Barbosa expresó su respaldo al jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Ahora, el senador poblano ha señalado directamente a Mancera como artífice de la estrategia para expulsarlo de la coordinación de la bancada.

-¿En qué momento usted decidió que Mancera no tenía posibilidades de ganar?

-Mancera llegó a la Ciudad de México con un caudal de votos que ningún otro volverá a tener. Fueron muchos factores los que permitieron eso. El perfil de Mancera con un rostro ciudadano, la eficacia del gobierno saliente de Marcelo Ebrard, la existencia de un solo partido de izquierda en ese momento (el PRD), el perfil de las dos candidatas contendientes del PAN y del PRI (Isabel Miranda de Wallace y Beatriz Paredes) y el formidable desempeño que tuvo López Obrador como candidato presidencial en 2012 en la ciudad.

“Esos cinco elementos conformaron un resultado electoral que le dio un caudal de votos enormes. En esa condición, sin duda, el perfil de Mancera representó el proyecto que debía ganar en 2018. Pero nada pasó en ese proyecto. Nada se hizo”.

-¿Qué fue lo que pasó?

-Mancera no se adueñó de la agenda política nacional. El jefe de Gobierno, por su condición, no contrastó su gabinete ni sus acciones de gobierno con las acciones del gabinete y las acciones del gobierno federal, como ocurrió con sus antecesores. No se creó desde la opinión de la sociedad el perfil de un gobierno progresista, entre muchas otras cosas.

-¿Pero se adueñó de la estructura del PRD?

-No exactamente, pero sí tiene un enorme poder como jefe de Gobierno. Nunca hubo un despliegue político para consolidar un proyecto político progresista. En mi opinión, nunca hubo un desarrollo lógico alrededor del proyecto que encabeza Miguel Angel Mancera.

-¿Se estancó o se replegó?

-No se desarrolló. Si bien está la intención y la posición para ser candidato presidencial, no ha habido ninguna acción. Hoy, cuando los escenarios electorales y políticos se configuran, cuando de un lado está el sistema y del otro está López Obrador, toda la izquierda mexicana debe ir con López Obrador como un asunto de congruencia. No debemos ir por una posición funcional al sistema, funcional para que las cosas se queden como están: que siga el PRI o que regrese el PAN a gobernar.

-¿El factor nuevo en esta coyuntura de su disputa con el PRD son el papel de Mancera y de Alejandra Barrales? Usted ya tenía una confrontación abierta con Los Chuchos.

-En política hay cosas lógicas. Si Alejandra aspira a ser candidata a jefa de Gobierno quiere verse en mejores condiciones: ser la candidata de una alianza PAN-PRD. El escenario que están negociando es un candidato PAN-PRD para presidente de la República, que no será Mancera, y otra alianza así en la Ciudad de México, con una candidata del PRD.

-¿Y el papel de Héctor Serrano, cuál es en este episodio?

-Serrano es el operador político principal de Mancera. Fue secretario de Gobierno hasta que perdió las elecciones en julio de 2015 frente al avance de Morena. Sigue siendo su operador. Pretende que la tribu Vanguardia Progresista sea una corriente nacional, hazme el favor. Esa corriente, por cierto, la creó Marcelo Ebrard.

-¿Usted rompió, entonces, una regla no escrita en el PRD de que no se ventilara este debate públicamente?

-Así lo querían tener. Así lo querían quienes mueren de miedo porque López Obrador puede ganar la presidencia de la República. Entonces, una declaración mía detonó esto que ya estaba presente desde hace años.

-¿Fue ríspida su relación con López Obrador? Algunos nos acordamos de un intercambio de opiniones negativas.

-No, nunca. Cuando yo fui presidente del Senado de la República, López Obrador vino a entregar las firmas para la consulta de la reforma energética. Las recibió la Oficialía Mayor porque sabíamos que él nunca se iba a tomar la foto con la presidencia del Senado.

-¿Nunca hubo distanciamiento?

-Nunca. Para mí es el líder que encabeza un proyecto de transformación del país. Frente a él están quienes defienden el establishment.

-¿Cuál es su relación con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas? Usted ha estado también en eventos e iniciativas con él.

-Desde que me incorporé al PRD en 1994 mi convicción era que el ingeniero Cárdenas debía encabezar la transformación del país. En las elecciones del 2000 también lo apoyé. Hoy tengo una relación de amistad y de respeto con el ingeniero y no ha dicho nada en contra de López Obrador.

-Es el problema de las figuras fuertes del PRD como el ingeniero Cárdenas y López Obrador. Plantean las cosas de tal manera que estás con ellos o estás contra ellos. ¿Eso no ha pasado?

-Nunca me lo ha planteado a mí. He tenido el privilegio de la amistad del ingeniero Cárdenas.

-¿Cómo ha sido en estos momentos su relación con los otros coordinadores de las bancadas como Fernando Herrera, del PAN, Emilio Gamboa, del PRI, o Manuel Bartlett, del PT?

-Ha habido una enorme actitud de amistad. Las presiones vienen de afuera del Senado. No de adentro.

“Bartlett, gracias a la conducción muy ágil que tiene Fernando Herrera en la Junta de Coordinación, se ha incorporado muy bien a todos los temas. Bartlett es un estadista. Ahora tiene una posición opositora y hay que respetarla, pero todos tenemos la suficiente madurez para tratarnos con respeto”.

La fractura de la bancada

Hasta antes de este conflicto con la dirigencia nacional del PRD, la bancada en el Senado fue registrando bajas. De los 22 senadores originales, dos se fueron primero: Sofío Ramírez, de Guerrero, quien se fue al PRI al considerar que no se le dio apoyo al gobernador Ángel Aguirre Rivero; y Adán Augusto López, que dejó la bancada y su suplente Carlos Merino se integró al PT.

De los 19 que quedaron, 3 han dicho que se integran a Morena: Mario Delgado, ex secretario de Finanzas en el gobierno de Marcelo Ebrard, Rabindranath Salazar, y el chiapaneco Zoe Robledo. Uno se fue al PT para ser candidato a gobernador de Oaxaca: Benjamín Robles. Dos se han declarado independientes: Alejandro Encinas, ex jefe de Gobierno capitalino y dos veces candidato del PRD a la gubernatura del Estado de México, y el guerrerense Armando Ríos Piter, quien anunció que formaría su movimiento Jaguar.

De los 13 que quedaron, Barbosa Huerta tiene suspendidos sus derechos; el senador Fidel Demédicis ya anunció que se retirará del PRD; las senadoras Lorena Cuéllar, Iris Vianey Mendoza y Luz María Berinstáin expresaron su apoyo a López Obrador después de las declaraciones de Barbosa, pero no han renunciado al PRD. Los senadores Adolfo Romero y Luis Humberto Fernández, que ingresó como suplente del fallecido Manuel Camacho Solís, también han expresado su apoyo a Barbosa.

Quedan sólo 4 senadores que expresan su apoyo a la decisión del CEN del PRD: Dolores Padierna, vicecoordinadora con Barbosa y líder de Izquierda Democrática Nacional (IDN), Angélica de la Peña, de la corriente Nueva Izquierda; Luis Sánchez, vicepresidente de la Mesa Directiva, quien pertenece al grupo Asamblea Democrática Nacional (ADN), con fuerza en el Estados de México, e Isidro Pedraza.

La senadora Martha Tagle, que era suplente de Alejandra Barrales, asumió después que pidiera licencia la actual dirigente nacional del PRD, pero se declaró independiente.

-¿Cómo se ha podido mantener este apoyo de los senadores hacia usted con tanta fragmentación?

-Lo primero que hicimos fue erradicar en el Grupo Parlamentario a las corrientes internas. Creo que ese es el secreto. Formamos un grupo de trabajo que se acomodó muy bien y mantuvo el mejor nivel de eficacia parlamentaria.

“Cuando se dan las salidas del PRD y se mantienen en el grupo, fue un escenario que nadie entendía. Y comenzaron a decir que se quedaban por las prerrogativas. Ya expliqué que no es así. Que los integrantes del grupo parlamentario tienen los mismos recursos si están o no están en una bancada. Un senador tiene la 128 parte del total de recursos. Lo tienen dentro o fuera de la bancada”, explicó Barbosa.

-¿El dinero está en las presidencias de comisiones?

-Antes eran 200 mil pesos que se entregaban directamente a los senadores y después de la ley de transparencia todo se maneja vía nómina para los senadores. El presidente de una comisión ya no maneja ese dinero.

-¿Usted siente que golpeó al PRD?

-Ejercí mi libertad de expresión y de disentir dentro del PRD porque soy un coordinador y soy un militante. Sin duda, el efecto de mi opinión tiene una dimensión distinta. Estoy consciente de eso. Pero quienes ahora me acusan, toda la vida se dedicaron a golpear al PRD.

“El asunto de fondo es qué papel debe jugar el PRD para el 2018. Lo de menos es la coordinación parlamentaria”.