La isla San José se encuentra en las cercanías de la ciudad de La Paz, que junto con las islas Espíritu Santo, Cerralvo y otras 244 islas, isletas y áreas costeras, ubicadas frente a Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, integra el Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California, que cubre aproximadamente 93,000 hectáreas. Actualmente, los esfuerzos se han centrado en la conservación de estos tres ecosistemas.

San José es una isla o ecosistema insular. Dichos ecosistemas son fragmentos de hábitat natural donde se han establecido, adaptado y evolucionado especies y comunidades separadas del continente.

Sumado a ello, las islas contienen especies continentales que, junto con las insulares, conforman una biota muy diversa, a veces única en el mundo, por lo cual se consideran de importancia crítica para la biodiversidad global.

Sin embargo, las especies que habitan los sistemas insulares se han visto afectadas por la presencia del ser humano. Como consecuencia de lo anterior, la causa principal de la mayoría de las extinciones de especies y subespecies en las islas de todo el mundo (67%) se debe a las especies introducidas. Así, la amenaza más seria para todas las islas del Pacífico mexicano es la introducción de flora y fauna exóticas.

La mayoría de estas islas se encuentra en la región noroeste, que comprende el Golfo de California (de la cual forma parte San José) y la costa oeste de la Península; en donde se estima que hay un total de 900 islas e islotes.

Cabe destacar que la comunidad científica internacional reconoce a las islas del Golfo de California como uno de los ecosistemas insulares ecológicamente menos perturbados del planeta, y están catalogadas como uno de los pocos laboratorios naturales que todavía existen.

De todas estas extensiones de tierra, la Isla San José es una de las más emblemáticas, pues ahí se registran al menos 56 especies de aves terrestres, así como 60 especies de aves marinas y costeras, locales y migratorias. También se sabe que tanto en la isla como en sus islotes aledaños, se reproducen unas seis especies de aves acuáticas, dos de las cuales se encuentran bajo protección especial.

Arrecifes rocosos

Los arrecifes rocosos de la Isla San José y, en general, de todo el Golfo de California, son considerados sitios de gran belleza y diversidad de especies. Gracias a este y otros ambientes, la región ha recibido el título de “El acuario del mundo”.

Tales arrecifes funcionan como sitios de dispersión de larvas, y nuevas investigaciones están aportando datos importantes para comprender la importancia de los mismos como sitios de crianza, refugio, alimentación y reproducción de muchas especies de invertebrados bentónicos, peces, entre otras. De ahí que se pusiera en marcha el Programa Marino del Golfo de California, cuya principal línea de trabajo es determinar el estado en el que se encuentran las comunidades de peces e invertebrados que habitan en los arrecifes de esta zona.

Bosques de macroalgas

Asimismo, en la Isla San José y en todo el Golfo de California, existen al menos 55 especies de algas con potencial comercial, así como un número similar para las costas del Pacífico de la Península de Baja California (PBC). Dichas zonas son las únicas de México donde se explotan comercialmente las macroalgas.

La costa de la PBC está dominada por grandes mantos de algas pardas, mejor conocidos como “bosques de sargazos” (también llamados “bosques de kelp” o “bosques de laminariales”). Tales mantos son conformados en su mayoría por el alga Macrocystis pyrifera, que suele rebasar los 30 m de longitud; y cuyas tasas de crecimiento son de las más altas del mundo, dando lugar a un ecosistema altamente diverso.

Estos bosques funcionan como importantes barreras naturales, ya que disminuyen la fuerza destructora de las olas y protegen la línea de costa. Además, contribuyen a fijar el carbono generado de manera natural o por la actividad humana, producen materia orgánica y energía, mantienen la calidad del agua y estabilizan el sustrato marino.

Los bosques de algas también brindan hábitat a una gran número de organismos de gran importancia pesquera para México, entre ellos el abulón, la langosta espinosa, el caracol de California, el erizo púrpura y el pepino de mar.

Con información de México Haz Algo / CEMDA