Entrevista publicada en Revista Proceso No. 2094.

Es una “faramalla”, un “teatro mal hecho” la secuencia reciente de la declaración del general secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, la reacción del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, la del Secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong y la iniciativa urgente del Congreso para apresurar la Ley de Seguridad Interior porque “mandan al ejército a presionar a la opinión pública del país” y para “continuar con la militarización que forma parte de un proyecto de integración con el Pentágono de Estados Unidos”, advirtió el senador Manuel Bartlett.

“Tiene dos lecturas este absurdo apoyo de Peña Nieto al general Cienfuegos: por un lado, la debilidad del propio presidente frente a un desafío del secretario de la Defensa y, por otro, la entrega del Estado mexicano al ejército. Es la militarización de facto que ahora quieren regularizar”, resumió Bartlett, en extensa entrevista con Proceso.

Bartlett subrayó que esta militarización no es un proyecto propio de los generales mexicanos o del propio presidente de la República sino que responde a los intereses geopolíticos de Estados Unidos: “forma parte de la lógica de la ‘integración’ de México a la seguridad interior de Estados Unidos a través de lo que llaman América del Norte y del Comando Norte”.

“La militarización no es un cuartelazo al viejo estilo. Es una entrega paulatina de nuestra soberanía”, apostilló Bartlett.

“Una vez que se aprueba en México la reforma energética de Peña Nieto comenzó a haber voces oficiales de Estados Unidos reclamando seguridad: si no hay seguridad, nadie va a invertir. Y la seguridad es el ejército en las calles. ¿Por qué olvidan los analistas algo esencial?: Felipe Calderón tomó la decisión de meter al ejército en la guerra contra el narcotráfico por mandato norteamericano. Ahí está la Iniciativa Mérida. Que no se nos olvide este punto porque entonces no entendemos qué están haciendo los soldados en las calles”, abundó uno de los críticos más constantes en el Senado de la reforma energética y de la aprobación de leyes recientes para ajustar la Constitución y las leyes reglamentarias a las necesidades de los militares.

Entre esas leyes recientes que este año se aprobaron bajo la presión de la Secretaría de la Defensa y de la Secretaría de Marina están el Código de Justicia Militar, la ley reglamentaria del artículo 29 constitucional y la reciente militarización de los puertos mexicanos, como lo adelantó Proceso.

Ex secretario de Gobernación durante los seis años del sexenio de Miguel de la Madrid, Bartlett argumentó con conocimiento de causa lo que significan las palabras del general Cienfuegos y la consecuencia lógica de su alegato:

“Si yo hubiera sido secretario de Gobernación y el secretario de la Defensa hace estas declaraciones, yo lo llamo y le pido al presidente de la República que lo quite. Cienfuegos no puede hablar a nombre del ejército porque él no es el jefe del ejército. El comandante supremo es el presidente de la República. Y cuando el presidente avala esto, diciendo que lo van a apoyar y que fueron ‘descontextualizadas’ sus palabras, está avalando la destrucción de todo el mando civil”.

-¿Entonces es una simulación?

-Es una faramalla mal hecha como todo lo que hacen. Peña Nieto manda al general para presionar a la opinión pública del país. Como lo mandó antes a Televisa, cuando dijo Cienfuegos que él no tenía por qué permitir al Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI) a que interrogara a los soldados, como si él fuera le presidente de la República.

Bartlett se refirió así a la entrevista que Cienfuegos realizó en octubre de este año con el reportero Santos Mondragón, de Televisa, para afirmar que “el convenio que hace el gobierno de la República con la Comisión Interamericana y con el Grupo de Expertos es que vienen a complementar las investigaciones de nuestras autoridades. En ningún momento dice que pueden interrogar, no es posible, las leyes no lo permiten”.

Ante esas declaraciones, el 5 de octubre de este año, Bartlett propuso un punto de acuerdo en el Senado para condenar las declaraciones del secretario de la Defensa porque “se situó fuera de la Constitución, del gobierno y del Estado mexicano”. “Las fuerzas armadas son parte del Estado mexicano y, por tanto, están obligadas como parte de él, a atender y cumplir el acuerdo suscrito entre el Estado mexicano y la CIDH”, argumentó.

Ese es uno de los antecedentes de este protagonismo declarativo del secretario de la Defensa, rememoró Bartlett.

“Hacen sus teatros tan mal que el general queda pésimamente mal parado, los tres Poderes de la Unión quedan mal y hasta la iniciativa privada queda mal porque de inmediato salen a decir que tiene razón Cienfuegos.

“Ahora, esta semana, se movió el Congreso. Ahora resulta que el jefe del Senado es el general Cienfuegos, que él dice cuándo se deben dictaminar las leyes. Se los dije en la Junta de Coordinación Política. Esa es la militarización. Aquí en el Senado. Y el líder de los diputados priistas (César Camacho) apurándose a decir que ya terminaron la Ley de Seguridad Interior, que van a trabajar hasta en Navidad”, indicó el coordinador de la bancada del PAN.

-¿Entonces no hay mucha lógica en esta faramalla porque las declaraciones del general debieron generar una reacción muy dura en el gobierno?

-No, nada. Es una rebelión que va más allá de lo militar. Cienfuegos acaba con todos: con el Poder Judicial, con Osorio Chong, con los gobernadores, con el Senado. Si se toman en serio sus palabras, este señor debería ser destituido y mandado a retiro porque habló y criticó a su jefe supremo, el presidente de la República.

“Y ahora, Peña Nieto dice que el general tiene razón y que los medios ‘descontextualizaron’ sus palabras. Peña Nieto le está entregando el Estado al ejército mexicano. Ya está ahora militarizado. Los jefes de las zonas militares hacen lo que quieren con los gobernadores”.

-¿Son los nuevos virreyes?

-No, es un régimen militar. Son las tropas de ocupación militar que se despliegan por todo el territorio, por encima de la Constitución.

El Papel del Secretario de Gobernación

-Siguiendo la lógica, senador, estas declaraciones de Cienfuegos son un desafío o a qué responden?

-Si tú las tomas literalmente, es una insurrección militar. Es un putch. ¿Qué ameritaría? El señor general debería estar ya en el retiro y su Estado mayor también. Es inaceptable lo que dijo.

-¿Es función de un Secretario de Gobernación decirle al presidente que frene al secretario de la Defensa?

-Yo fui secretario de Gobernación seis años y conozco el país y la Constitución y las reglas. Ahora no existe un secretario de Gobernación. Lo redujeron al papel de primer policía del país. Osorio Chong fue absolutamente zarandeado por Cienfuegos y ahora lo anda justificando.

“Descontextualizadas o no las declaraciones de Cienfuegos, constituyen una crítica al Estado mexicano y al jefe de las fuerzas armadas que es el presidente de la República.

“El asunto es peor porque esto es un mandato de Estados Unidos para que el ejército esté a cargo de la seguridad interior de México”.

-¿Cómo fue la relación de usted como Secretario de Gobernación y el entonces Secretario de la Defensa?

-Yo tuve una espléndida relación con el Secretario de la Defensa porque la relación debe ser muy estrecha por razones políticas y porque las fuerzas armadas están supeditadas al mando civil.

-Recordemos un caso. El sismo de 1985. La decisión de sacar al ejército a las calles capitalinas para las labores de rescate, ¿quién la tomó: usted o el presidente De la Madrid?

-Ha tomado un buen ejemplo. El presidente De la Madrid en la crisis de los sismos le ordenó al secretario de Gobernación atender la emergencia. Y esa misma noche dimos una conferencia de prensa conjunta el secretario de la Defensa, el regente del Distrito Federal y yo. El encargado de la emergencia en ese momento era el secretario de Gobernación, no el general de la Defensa. El ejército tiene el espléndido Plan DNIII, pero la responsabilidad es de Gobernación.

“El Programa Nacional de Protección Civil de ahí surgió. Lo hice yo. Para desmilitarizar la protección civil. El rescate tuvo que hacerse con el ejército y con todo el Estado, pero el ejército no tomó el mando de la ciudad. El ejército debe actuar bajo el régimen civil, todo el tiempo.

“Cada estado, cada gobernador, debe tener su propio programa de protección civil. No esperar a que el ejército lo resuelva todo. Porque ahí tienes a los alcaldes, a las policías, a los encargados de comunicaciones y transportes.

“En Puebla, por ejemplo, este gobernador ya le entregó el control del Popocatépetl a los militares. Eso es responsabilidad del gobernador, no de los militares”.

Incisivo, Bartlett golpea la mesa de su escritorio en el Senado y sentencia: “estamos en un estado civil que ya lo dejó de ser en este tránsito del calderonismo al peñismo que metieron al ejército en funciones de seguridad interior”.

Continúa mañana…