Fueron primero dos sendos reportajes publicados por la reportera Gloria Leticia Díaz en Proceso que abundó en las irregularidades cometidas por la investigación de Tomás Zerón en Cocula, después el libro de la periodista Anabel Hernández, La Verdadera Noche de Iguala, que cita en extenso en su último capítulo la investigación de la Visitaduría General de la PGR, a cargo entonces de César Chávez Flores.

En ambos casos, la PGR guardó silencio.

Esta semana, The New York Times citó también el expediente de la Visitaduría General de la PGR destacando que “el reporte aporta las evidencias desde el interior de la oficina del procurador mostrando cómo el caso fue mal manejado”.

El rotativo norteamericano destaca que el reporte de Chávez Flores estaba listo para ser entregado el 18 de agosto en una reunión con los familiares y padres de los 43 normalistas desaparecidos en la trágica noche de Iguala, el 26 y 27 de septiembre de 2014. La información nunca se entregó. La procuradora Arely Gómez le pidió su renuncia a Chávez Flores. Y ahora el documento se conoce en extenso.

En un escueto comunicado, distribuido desde la noche del viernes, la PGR rompió su silencio y en su comunicado 2039/16 le responde no a Proceso ni a Anabel Hernández sino a The New York Times señalando que el “supuesto contenido, conclusiones y efecto” de la investigación del ex visitador general no fue emitida “con todas las formalidades que establece la ley”.

Lo paradójico es que la PGR no va al fondo del asunto: desmentir o invalidar las irregularidades documentadas, sino simplemente señalar que en términos leguleyos que el informe no tiene validez “dentro del proceso administrativo”.

Bajo el mando ahora del aspirante a fiscal general por 9 años Raúl Cervantes Andrade, la PGR dice que “cualquier documento que pudiera existir y que se hubiese difundido por medios no oficiales (sic), en el que se hagan referencias a las evaluaciones practicadas sobre expedientes relacionados con la desaparición de los estudiantes normalistas, en tanto no sea debidamente formalizado, se trata de un simple proyecto con el carácter de condiciones de estudio, que carecen de rango de resolución formal”.

¿Qué son los “medios no oficiales” para la PGR? ¿Acaso hasta que aparezca en el Diario Oficial de la Federación tendrá alguna validez el informe de las irregularidades cometidas por la propia procuraduría en tiempos de Jesús Murillo Karam?

¿Qué significa “debidamente formalizado”? ¿Qué no lo incineren en el archivero de las “mentiras históricas” de la PGR en torno al caso Ayotzinapa?

¿Si se trata de un “simple proyecto con el carácter de estudio” por qué la PGR se toma la molestia de desmentirlo? ¿Por qué no da a conocer mejor una conclusión?

En fin, una vez más, el peñismo se pelea con los medios o las versiones de los medios para seguir encubriendo una “mentira histórica” y a los principales artífices y ejecutores de la tragedia de Iguala.