Mientras nuestra élite política, económica, intelectual y musical estaba embarcada en la disputa entre Hillary Clinton y Donald Trump, en Chicago y otras ciudades estadounidenses, los mexicanos de allá tomaron la determinación que ambos eran malos para el futuro de los migrantes latinos.

Basaban sus consideraciones en varios factores. El racismo, la prepotencia y la estafa en que ha vivido Donald, a quien le siguen los pasos sus hijos. Y debido a que la señora Clinton es una guerrerista sin par, ligada a la cúpula de Wall Strett- quien financió ampliamente su campaña- y a su rechazo a los haitianos, salvadoreños y otras minorías. Además, a ella la apoyó ampliamente Barack Obama, quien deportó a tres millones de compatriotas. En este último caso, me dijo un especialista, enfrentó a afroamericanos con chicanos para obtener fuentes de empleo.

Por lo tanto, activistas en Estados Unidos como Jorge Mújica Murias, llamó a votar por el partido verde- el de allá es real, no una caricatura como el nuestro. Jorge, por cierto, fue uno de los promotores de las manifestaciones en Chicago en 2006, las cuales en 50 días movilizaron a cerca de 15 millones de paisanos.

Ahora sabemos que tarde la SRE diseñó un programa de once acciones para defender a nuestros migrantes. Sólo que muchas de esas actividades no se llevarán a cabo por falta de dinero, el cual no fue asignado por los legisladores. Es decir, nueva propaganda.

La movilización de los que se fueron pero están presentes económicamente acá en forma millonaria, más las acciones de los jóvenes estudiantes que han salido a rechazar a Trump, más las posiciones de los alcaldes de Nueva York, Bill De Blassio; Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, y Chicago, Rahm Emanuel, serán más importantes que la omisa posición de los funcionarios mexicanos desde hace muchos años. Parafraseando a José Revueltas, sólo los que sienten hambre ayudan a los que necesitan pan.

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