Querido amigo homofóbico:

Te escribo estas líneas porque en unas horas, en algún lugar de México, estarás participando en la llamada Marcha por la Familia. Pero antes de que con tu fanática ignorancia impregnes de discriminación, odio e intolerancia nuestras calles me pareció apropiado escribirte algunas consideraciones al respecto, aunque seamos sinceros, por tu naturaleza con toda seguridad las ignorarás.

Por años, en tus múltiples facetas, te he escuchado hablar de lo que es natural y antinatural; de lo que contraviene las disposiciones divinas y la palabra de dios; de lo que atenta contra la familia y la sociedad; de lo que es sano o enfermo; de lo que está bien y lo que está mal.

Entiendo que eres víctima de tu condición social; producto de una sociedad medianamente educada que ha cimentado su cosmovisión en la religión impositiva e inquisidora que te inculcaron pero estamos en pleno siglo XXI, plagados de información e investigación, herramientas elementales para el crecimiento y desarrollo del pensamiento humano. Momento apropiado para darle vuelta a lo retrogrado, ¿no crees?

Predicas con la bandera del derecho natural como si fuera la verdad absoluta para la construcción de la sociedad humana, como si fueras un erudito en la materia y pregonas el iusnaturalismo (seguro no conoces la palabra) como si tuvieras todos los elementos para respaldarlo. Acéptalo, ¿cuándo has leído a John Locke?, ¿cuál fue el último texto de Messner que tuviste en el buró?, ¿acaso las ideas de Cicerón te llevaron a la ilustración? Sincérate, sólo leíste la Biblia, y no completa.

Después de dejar en claro que no eres ningún filósofo, sociólogo o psicólogo social, lo que me sorprende aún más es tu desfachatez para hablar de lo que es sano o enfermo para la mente humana cuando te las das de psiquiatra. Probablemente ignoras que desde 1973 (sí, leíste bien: 43 años) la homosexualidad no está considerada como una enfermedad en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, por lo cual temo decirte que tus cuadros clínicos de sobremesa son absolutamente erróneos e infundados.

Como sé que nada más lees Desde la Fe y TVyNovelas, con toda seguridad también desconoces que instituciones de prestigio académico y científico como el Colegio de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda, la Academia Americana de Pediatría y el Colegio Real de Psiquiatría de Londres -entre muchas otras- han respaldado, con datos y no dogmas, el matrimonio igualitario y su derecho a adoptar infantes puesto que no hay ninguna diferencia en la salud mental entre los hijos de familias heterosexuales y aquellos que son criados, educados y amados en un matrimonio entre personas del mismo sexo.

Y hablando de familia. Ahora que saldrás a manifestarte como paladín defensor de la causa ¿por qué no empiezas por arreglar la tuya? ¿no te parece más relevante acabar con el machismo en el seno familiar que predomina en México?, ¿no te parece más importante desaparecer la violencia física, verbal, económica o de género que sufre tu mamá, abuela, hermana o tía?, ¿apoco no consideras importantísimo erradicar el maltrato infantil que sufren cientos de miles en el país?, ¿no crees que es fundamental para la recomposición del tejido social que a los niños se les inculquen valores ÉTICOS UNIVERSALES?, ¿conductas que trasciendan tu cerrazón involutiva y que no sólo sean aceptados en la burbuja sectaria en la que habitas?

No te veo manifestándote por esos temas ni que los tengas en tu agenda, y es que tal vez te resulte muy difícil comprenderlo porque como dijo Goethe, “podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres”.

Seguro te han dicho que eres un hipócrita, ¿no? Porque te escucho negarle vehementemente a los homosexuales el derecho civil de contraer matrimonio y despotricar contra la idea de que puedan formar una familia, pero eso sí, llevas años escuchando a Juanga, a Queen o a Elton John. Ahora que salió el IPhone 7 seguro lo quieres ir a comprar y ahí no te importa que su CEO, Tim Cook, sea abiertamente homosexual. Te dan mucha risa los programas de Ellen Degeneres y las bromas de Neil Patrick Harris porque son “cool” y de lejitos no pasa nada. Odias a Peña Nieto por proponer el matrimonio igualitario en México pero idolatras a Obama que ha respaldado la misma causa del otro lado del río. Aquí y en China mi estimado, a eso se le llama hipocresía, o lo que te duele más, doble moral.

En fin, podríamos extendernos pero no quiero distraerte de la marcha con mis argumentos libertinos que “le dan la espalda a la sociedad”. Ve. Enorgullécete. Predica. Odia. Discrimina. Segmenta. Segrega. Ya el domingo podrás ir a darte golpes de pecho para limpiar tu conciencia frente al cura que desde el púlpito predicará que nos amemos los unos a los otros. Aunque en realidad ni tú ni él lo hagan.