Lo peor está por venir. Es la única certeza que surge del cuestionado, criticado e impugnado encuentro entre el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y el candidato republicano norteamericano Donald Trump. Cinco elementos demuestran que México no salió ganando nada y Peña Nieto solo hizo un ridículo mundial al ser exhibido como un mandatario incongruente y débil frente al compulsivo magnate:

1.-Trump endureció su discurso, no lo suavizó.- Apenas unas horas después de su entrevista en Los Pinos con Enrique Peña Nieto, Donald Trump presentó en Phoenix, Arizona, su “decálogo” de la política migratoria. La frase más aplaudida por sus desaforados militantes y destacada por los medios norteamericanos fue la siguiente:

“México pagará por el muro al 100 por ciento”.

Y no fue un error de percepción. En su propia cuenta de Twitter, @realDonaldTrump, él mismo subió este fragmento del discurso. Lo hizo después de que Enrique Peña Nieto, en entrevista con Televisa, afirmó que “sí aprecio un cambio de tono en Donald Trump”.

Trump simplemente utilizó su visita a territorio mexicano para aprovecharse de la debilidad de Peña Nieto para reforzar su agenda anti inmigrante. Afirmó que aplicará una política de “cero tolerancia” contra los mexicanos y centroamericanos indocumentados en su país.

2.-Peña Nieto ofendió a la embajada y al gobierno de Estados Unidos.- Informes provenientes de Los Pinos demuestran que la embajadora Roberta Jacobson fue ignorada e informada de última hora frente a un encuentro de este tipo.

Apenas a las 11 de la mañana, del 30 de agosto, la Presidencia de la República trató de mantener enlaces con la embajada norteamericana. En otras palabras, no se había notificado de la recepción a la embajadora. A las 9 de la mañana, del 31 de agosto, se recibió un escueto comunicado de la embajada en donde reitera su “respeto” a la soberanía del gobierno mexicano.

Por instrucciones del Departamento de Estado, se ordenó un enfriamiento en la interlocución con el gobierno de Peña Nieto. Consideraron una descortesía de la canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu no haber mencionado nada de la invitación y de la llegada de Donald Trump a México.

Esto traerá duras consecuencias con el gobierno de Barack Obama y, sobre todo, con la candidata demócrata Hillary Clinton, según prevén los conocedores de la animadversión del mandatario norteamericano frente a Trump.

Lo peor es que la decisión de Peña de recibir a Trump es una autorización para que Estados Unidos intervenga de manera abierta en el proceso electoral de 2018 en México. Y peor si resulta ganadora Hillary Clinton.

3.-Cobertura negativa en medios internacionales.- Prácticamente un 95 por ciento de los mensajes de académicos, políticos, diplomáticos, legisladores y conocedores de la situación en Estados Unidos fueron adversos a la decisión de Peña Nieto de recibir a Donald Trump.

No sólo fueron en México sino en Estados Unidos, en América Latina y en Europa. Peña Nieto apareció como un político débil, torpe y manipulado por Trump.

Es un ridículo mundial. Jorge Ramos, periodista de Univisión, subrayó en su Twitter:

Ahí está el grave error de EPN. No se atrevió a desmentir a Trump y ahora el candidato ha vuelto a repetir que México pagará por el muro.

The New York Times señaló que Trump volvió a “mofarse” de los mexicanos.

The Washington Post señaló en su análisis “Por qué Donald Trump piensa que su sorpresivo viaje a México fue una buena idea” que el magnate “adora lo impredectible”, que se maneja como un artista “TV star” y que no le importa las consecuencias para el mandatario mexicano.

Analistas del periódico español El País subrayaron que Trump viajó a un país “que ha insultado una y otra vez” y una nota destacó las críticas entre intelectuales y políticos mexicanos. “Uno no apacigua tiranos, uno los confronta”, señaló Héctor Aguilar Camín, un historiador que había apoyado a Peña Nieto en otras decisiones.

La agencia de la BBC destacó la siguiente reacción: “el gobierno de Peña Nieto cayó en la trampa” de Trump.

CNN destacó 7 puntos claves del discurso de Trump, especialmente que “no habrá amnistía” para inmigrantes y que “México pagará al 100 por ciento el muro”.

4.-Pésima operación de medios en México.- A última hora, el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, trató de mitigar el efecto negativo y el repudio generalizado en redes sociales. Su fracaso fue rotundo.

Se buscó al periodista León Krauze para que ayudara a matizar la opinión entre líderes de opinión latinoamericanos. Krauze no sólo se negó sino que se molestó y afirmó que firmará un desplegado en donde varios académicos expresan su desacuerdo con la política exterior.

En su cuenta de Twitter, León Krauze consideró como “el mayor fiasco diplomático mexicano” el encuentro.

Tampoco quisieron salir a “defender” el punto de vista de Los Pinos los escritores y comentaristas Jesús Silva Herzog y Leo Zuckerman. Ni siquiera pudieron “convencer” a Denise Maerker, conductora estelar de Televisa, que no le hiciera preguntas incómodas a Peña Nieto en su entrevista.

Ni siquiera los columnistas más alineados con Peña Nieto se atrevieron a salir a defender el encuentro.

5.-Crisis en el cuerpo diplomático.- Dos ex embajadores recientes de México en Estados Unidos, Miguel Basáñez y Arturo Sarukhan, expresaron su desacuerdo con el encuentro y lamentaron la decisión de Peña Nieto de recibir a quien “ha puesto en tal nivel de peligro la relación de México y Estados Unidos en los últimos cincuenta años”.

La canciller Claudia Ruiz Massieu quedó desacreditada, exhibida e inhabilitada para frenar la ola de críticas que se agudizarán después de la humillación de Trump.