Este sábado 24 de septiembre se organizará la segunda marcha nacional convocada por el Frente Nacional de la Familia (FNF) para defender lo que ellos denominan las “amenazas” al modelo tradicional y católico del matrimonio formado entre un hombre y una mujer.

Con astucia, han querido meter en el mismo paquete dos debates diferentes y coincidentes: familia y matrimonio no son lo mismo. Sin embargo, los creyentes de una “ley natural” y de una ley civil pretenden meter en el mismo paquete ambos debates.

Para entender ciertas claves de este debate les comparto 10 puntos históricos que considero importantes para tener el contexto de esta situación y la diferencia de estos dos debates:

1.-Ley del matrimonio civil de las Leyes de Reforma.-Una de las primeras y más importantes Leyes de Reforma fue la ley del matrimonio civil, expedida el 23 de julio de 1859. Esta norma separó el ámbito civil del religioso de manera explícita al señalar lo siguiente:

“El matrimonio es un contrato civil que se contrae lícita y válidamente ante la autoridad civil. Para su validez bastará que los contrayentes, previas las formalidades que establece la ley, se presenten ante aquella y expresen libremente la voluntad que tienen de unirse en matrimonio”.

Nótese que desde esa época el matrimonio se definió como un “contrato civil” y no puso como condición que sea entre hombre y mujer y cuyos fines sean la procreación.

2.-Artículo 130 de la Constitución de 1917.-El Constituyente de 1917 estableció en uno de los párrafos claves del artículo 130 que “el matrimonio es un contrato civil. Este y los demás actos del estado civil de las personas son de la exclusiva competencia de los funcionarios y autoridades del orden civil, en los términos prevenidos por las leyes, y tendrán la fuerza y validez que las mismas les atribuyan”.

Esta redacción se modificó con la reforma promulgada por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el 28 de enero de 1992. Se le quitó la definición de matrimonio como “contrato civil” y se generalizó en una vaguedad que ha generado la actual disputa:

“Los actos del estado civil de las personas son de la exclusiva competencia de las autoridades administrativas en los términos que establezcan las leyes, y tendrán la fuerza y validez que las mismas les atribuyan”.

3.-Matrimonio y familia no son lo mismo.-El matrimonio y la familia no son lo mismo, aunque coincidan. Muchos se casan o contraen el contrato civil no necesariamente para formar una familia. Y muchas familias existen en México sin pasar por el matrimonio. La obligación del Estado es garantizar los derechos y las obligaciones de cualquier tipo de matrimonio y de todos los modelos posibles de familia.

Para la Iglesia y los grupos más conservadores sólo existe un modelo válido de familia y de matrimonio: el formado por un hombre, una mujer e hijos. Sin embargo, en la última década, este modelo se ha vuelto minoritario en los hogares mexicanos. Según el INEGI, en 2015 sólo el 40 por ciento de los hogares estaban formados de acuerdo al modelo heterosexual de familia y matrimonio.

4.-Uniones de convivencia y matrimonios igualitarios.-Desde la primera década de este milenio el debate sobre las uniones entre personas del mismo sexo ha avanzado de manera importante en la Ciudad de México. Primero se aprobó un modelo de “sociedades de convivencia” y después de matrimonios igualitarios, llamados mediáticamente como “matrimonios gays” aunque el término no sea exacto. En Coahuila y en Quintana Roo se aprobaron legislaciones similares.

Estos avances provocó que desde 2008 hasta la fecha se formaran grupos conservadores para frenar el avance de las uniones entre personas del mismo sexo y los matrimonios igualitarios.

5.-Resolución de la Suprema Corte.-El punto de inflexión más importante se produjo el 13 de junio de 2015 cuando la primera sala de la Suprema Corte de Justicia consideró “inconstitucionales” todas las leyes estatales que consideren que la finalidad del matrimonio “es la procreación y/o que lo defina como el que se celebra entre un hombre y una mujer”.

La resolución era explícita en su interpretación sobre la institución civil del matrimonio, sin meterse en definir los modelos de familia correctos o incorrectos. La Suprema Corte consideró discriminatorio negarle a las personas del mismo sexo la posibilidad de contraer matrimonio:

“Pretender vincular los requisitos del matrimonio a las preferencias sexuales de quienes puedan acceder a la institución matrimonial con la procreación es discriminatorio, pues excluye injustificadamente del acceso al matrimonio a las personas homosexuales que están situadas en condiciones similares a las parejas heterosexuales”.

6.-Iniciativa Familia Unica de Grupos Conservadores.-En clara reacción a la resolución de la Suprema Corte, el grupo conocido como Consejo Mexicano por la Familia (Confamilia), dirigido por el regiomontano Juan M. Dabdoub Giacomán presentó el 23 de febrero de 2016 ante el Senado una iniciativa ciudadana apoyada con 200 mil firmas para reformar el artículo 4 constitucional que establece el modelo único del matrimonio entre un hombre y una mujer y el derecho preferente de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

La iniciativa fue turnada a la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano, creada ex profeso en el Senado para darle poder a los grupos conservadores ligados al Yunque y a otras organizaciones de la derecha católica.

7.-Iniciativa Peña Nieto para el Artículo 4 y Código Civil Federal-El 17 de mayo de este año, en un acto organizado en Los Pinos, el primer mandatario Enrique Peña Nieto anunció una iniciativa de reforma al artículo 4 constitucional para garantizar el matrimonio igualitario y a 14 artículos del Código Civil Federal para eliminar la premisa que indica que el fin del matrimonio es “la procreación de la especie”.

Al mismo tiempo, la iniciativa del Ejecutivo federal, apoyado por organizaciones de la diversidad sexual, propuso en la fracción III del artículo 390 del Código Civil Federal y en el artículo 136 Bis del Código Civil Federal las condiciones para la adopción “sin que la orientación sexual o la identidad y expresión de género” constituyan un obstáculo.

Al día siguiente de darse a conocer esta iniciativa se fundó el Frente Nacional por la Familia con el objetivo explícito de evitar que se discutiera y aprobara esta iniciativa.

8.-PRI Recula en el Apoyo a la Iniciativa de Peña.-El 22 de agosto de este año, los coordinadores de las bancadas del PRI en la Cámara de Diputados y en el Senado, César Camacho y Emilio Gamboa Patrón afirmaron que esta iniciativa presidencial “no es un tema prioritario” en la agenda legislativa. En otras palabras, la mandaron a la “congeladora”.

La presión de la Conferencia Episcopal Mexicana y, en especial, del cardenal Norberto Rivera surtieron efecto para inhibir al PRI y darle la razón a la mayoría de legisladores panistas están en contra de una reforma constitucional para garantizar el matrimonio igualitario.

9.-Iniciativa de los Grupos Evangelistas y Cristianos.-Desde el flanco de los grupos evangélicos y cristianos más conservadores se planteó otra iniciativa. El 8 de septiembre de este año, el Partido Encuentro Social presentó en la Cámara de Diputados una reforma al artículo 4 constitucional para que “el Estado reconozca el derecho humano al matrimonio conformado por un hombre y una mujer, así como el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos conforme a sus convicciones éticas, de conciencia y de religión”.

En otras palabras, los grupos católicos y los grupos protestantes más conservadores proponen una contrarreforma tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

10.-Iniciativa del PRD a Favor de Matrimonios Igualitarios.-Frente al retroceso del PRI y del Ejecutivo federal, el PRD propuso el 6 de septiembre en el Senado una reforma encabezada por los senadores Angélica de la Peña y Alejandro Encinas para que en el artículo 4 constitucional se establezca que “todo mayor de 18 años tendrá acceso para contraer matrimonio” y no podrá ser objeto de discriminación “por origen étnico, nacional o género, discapacidades, condición social, condiciones de salud, religión, orientación sexual, identidad o expresión de género o cualquier otro”.

También incluye esta iniciativa una reforma al artículo 1 constitucional para prohibir la discriminación por “orientación sexual, identidad o expresión de género”.

Hasta ahora, nadie ha propuesto retomar la redacción original del artículo 130 constitucional que establecía claramente que el matrimonio es “un contrato civil”.