Omnes omnia omnino”, propuso Juan Amós Comenio. Hace ya cuatro siglos que el profesor checo redactó su Didáctica Magna, abrió las escuelas a niñas y niños por igual y les diseñó una guía educativa divertidamente ilustrada para incentivar su sed de conocimiento, bajo el lema en latín de “todo, para todas y todos, totalmente”.

Hace doscientos años que el maestro francés Joseph Jacotot aplicó el método de la emancipación intelectual que nos iguala. Hace más de cien años que la profesora italiana María Montessori, en medio de dos guerras mundiales, se percató de la importancia de crear espacios de estudio para la infancia, entendidos y construidos como casas de libertad y confianza. Pero el gobierno de México sigue reprobado en Historia, Ética, Lógica y Decencia. Siglos van y siglos vienen sin que las niñas y los niños puedan ejercer plenamente su derecho al conocimiento, pues hoy, más que nunca, los programas educativos se encuentran atados a intereses mercantiles.

Se le llama “educación pública” mientras una nueva moda rige las disposiciones educativas oficiales: la mercantilización del conocimiento, con una inevitable monetización de la infancia. Esta moda no sólo desfila en México sino en pasarelas de muchas partes del mundo, desde que decenas de países comenzaran a responder el cuestionario trianual que lanzara la OCDE en 2000 (Informe PISA, por sus siglas en inglés, o Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes).

A la respuesta trianual de cuestionarios OCDE siguió la obediencia fiel a sus propósitos, pues decenas de naciones se alinearon a las instrucciones que dicta el texto titulado: Estudiantes de bajo rendimiento. Por qué se quedan atrás y cómo ayudarles a tener éxito. Se trata de un estudio de 52 páginas, que la OCDE resume en una cómoda presentación en línea o infographic de unas cuantas diapositivas, con dibujitos y letra grandota, para quien no guste de leer mucho. Amablemente hicieron versiones económicas de 2 ó 3 páginas para cada país emprendedor, como la llamada Resumen México.

La moderna presentación sintética comienza con una aseveración que define el trasfondo del nuevo orden educativo mundial: “Si todos los alumnos de 15 años de los países con rentas altas de la OCDE adquirieran habilidades básicas en lectura y matemáticas para el año 2030, las ganancias a largo plazo para estas economías podrían alcanzar unas 1,5 veces su PIB actual. En el caso de los países con rentas medias-altas, las ganancias podrían alcanzar 7 veces su PIB”.

Da clic en el vínculo para leer la nota completa de Radio Zapatista, escrita por Eugenia Gutiérrez.